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¡Zas! Madrid | December 14, 2018

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Una reivindicación necesaria: 'Inessa Armand. Revolucionaria y feminista', de R. C. Elwood - ¡Zas! Madrid

Una reivindicación necesaria: ‘Inessa Armand. Revolucionaria y feminista’, de R. C. Elwood
Emilia Lanzas

Inessa Armand, luchadora comunista y defensora de los derechos de las mujeres trabajadoras

Inessa Armand. Revolucionaria y feminista, del historiador canadiense R. C. Elwood, publicado por El viejo topo, es una biografía extensa y profusamente documentada sobre la luchadora comunista, que vivió la cárcel, el exilio y la clandestinidad.

Inessa Armand ha sido más conocida por tener una relación amorosa y de amistad con Lenin que por su activismo de primera fila y su papel destacado en la Revolución de Octubre; algo que R. C. Elwood reivindica en esta extensa biografía, anteponiendo a sus relaciones con el líder bolchevique los múltiples logros de Armand aunque sin excluir su relación política y personal, como así lo demuestran las múltiples cartas que ambos se escribieron durante años.

Los hechos relatados por R. C. Elwood dan un más que fehaciente testimonio de cómo Inessa Armand se convirtió en una revolucionaria y de su extraordinario trabajo como comunista clandestina, mucho antes de conocer a Lenin; de su activismo en Moscú desde 1904 a 1907; como organizadora bolchevique y portavoz o “chica para todo” —no siempre de acuerdo con Lenin— en la emigración desde 1910 a 1917 y, finalmente, como dirigente comunista desde 1918 a 1920.

La estrecha relación de Inessa con Lenin no siempre fue buena, especialmente en la vertiente feminista. Las reservas estaban centradas, como indica R. C. Elwood, en el propio Karl Marx: «Para Marx, las trabajadoras estaban oprimidas de la misma manera que los trabajadores por el sistema capitalista y por consiguiente tenían que unirse a sus hermanos de clase en una lucha común contra la opresión económica». Lenin no aceptaba que hubiese problemas femeninos concretos que tuviesen que abordarse y resolverse independientemente de los problemas generales del proletariado, y reprochaba a Armand que olvidase «el punto de vista objetivo y de clase»; ya que la liberación de los obreros traería consigo la liberación de las mujeres.

Ficha policial de Inessa Armand.

Ficha policial de Inessa Armand.

Inessa Armand
Inessa Armand nació en París. En 1903, ingresó secretamente en el Partido Obrero Socialdemócrata. En junio de 1907 fue propagandista, a dos años de destierro en Mezén, en el norte de Rusia. En noviembre de 1908, Armand escapó de Rusia. Antes, en  el Congreso de la Mujeres, expuso y debatió en torno al concepto de amor libre, que ella defendía. De retorno a París, hizo contacto con revolucionarios rusos exiliados en Francia, y conoció a Lenin. Inessa hablaba cinco idiomas, y se había implicado de tal modo en el grupo de comunistas exiliados, que Lenin la escogió, en 1911, como secretaria del Comité de Relaciones Exteriores del partido con el fin de coordinar a todos los grupos bolcheviques que iban surgiendo en distintos puntos de Europa. Volvió a Rusia en 1912, pero fue nuevamente arrestada y encarcelada. Liberada bajo fianza en marzo de 1913, una vez más abandonó Rusia de forma ilegal. Vivió entonces con Lenin y Nadezhda Krupskaya, en la región polaca de Galitzia.
El Día Internacional de la Mujer de 1914, Inessa Armand y Konkordia Nikolaevna crearon el periódico Rabotnitsa (La obrera). Aquel mismo año, Lenin enviaba a Inessa como representante del partido bolchevique a la Conferencia Socialista celebrada en Bruselas. Armand ayudó a Lenin en la distribución de propaganda antibelicista en Europa durante la I Guerra Mundial. También participó en la creación de una Escuela de Formación Marxista, en Longjumeau, Francia. En marzo de 1915, se mudó a Suiza, donde organizó la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, opuestas a la guerra. En 1917, Armand retorno a Rusia junto con Lenin y otros veintiséis líderes comunistas a bordo del famoso tren sellado. Tras la Revolución de Octubre, Armand formó parte del ejecutivo del Soviet de Moscú. En 1918, junto a Alexandra Kollontai, organizó el primer Congreso Panruso de Trabajadoras y Campesinas al que acudieron un millar de mujeres a escuchar las propuestas de creación de guarderías, lavanderías y cocinas públicas que facilitarían la emancipación femenina. En el Congreso, el propio Lenin insistió en el carácter opresivo de las tareas domésticas y maternales asignadas a las mujeres y afirmó que se eliminarían «por primera vez en la historia, todo lo que hacía inferiores a las mujeres». Por su parte, Inessa Armand dio un discurso sobre la necesidad de liberar a las mujeres de la esclavitud doméstica: «bajo el capitalismo, la mujer obrera debe soportar el doble fardo de trabajar en la fábrica y luego realizar las tareas domésticas en el hogar. No solamente debe hornear y tejer para el patrón, sino que también debe lavar, limpiar y cocinar para su familia… Pero hoy es diferente. El sistema burgués está en vías de desaparición. Nos acercamos a la época de construcción del socialismo. Para reemplazar los millones y millones de pequeñas unidades económicas individuales, de cocinas rudimentarias, malsanas y mal equipadas y el incómodo lavado a colada, debemos crear estructuras colectivas ejemplares, de cocinas, comedores y lavandería… Mientras no se destruyan las viejas formas de la familia, la vida doméstica y la crianza de los niños, será imposible destruir la explotación y la esclavización, será imposible construir el socialismo».

Esta es la única fotografía conocida en la que aparecen juntos Armand y Lenin (Estocolmo, 13 de abril de 1817).

Esta es la única fotografía conocida en la que aparecen juntos Armand y Lenin (Estocolmo, 13 de abril de 1817).

Un año después, el Comité Central del Partido Comunista permitía la creación de la Jenotdel, una Secretaría de Mujeres dirigida por Kollontai y Armand, y que tendría que encargarse de hacer realidad esos centros comunitarios, que reclamaban la igualdad de sexos en el Partido Comunista y en los sindicatos soviéticos. Desde allí, Armand apoyó la legislación a favor del aborto, e impulsó la participación política en el régimen de las mujeres obreras y campesinas. Aquel mismo año de 1920, participó en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas y sacó una nueva publicación feminista, Kommunistka.

Como se deduce fácilmente en esta enumeración de actividades políticas, Inessa Armand tuvo un lugar propio en la historia de la revolución bolchevique. Y no solo como luchadora; también escribió numerosos artículos y ensayos, como el de La obrera en la Rusia soviética. Aun sin llegar a ser una gran teórica como Alexandra Kollontai o Rosa Luxemburgo; sí se formó exhaustivamente en el dominio de la teoría económica y en el pensamiento político.

Inessa Armand murió en 1920, a causa del cólera. Tenía cuarenta y seis años. Recibió un funeral de Estado —Lenin estuvo presente, visiblemente desolado— y se convirtió en la primera mujer en ser enterrada en la Plaza Roja.

 

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