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¡Zas! Madrid | April 23, 2019

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Un corresponsal suizo en la guerra carlista: 'A través de las Españas', de Auguste Meylan - ¡Zas! Madrid

Un corresponsal suizo en la guerra carlista: ‘A través de las Españas’, de Auguste Meylan
Pedro M. Domene
  • On 26 marzo, 2019
  • http://acabodeleerymegusta.blogspot.com/

A través de las Españas, de Auguste Meylan, es un apasionante viaje por el país y por las guerras civiles de 1873 y 1874

Auguste Meylan resulta un curioso viajero enviado por el periódico parisino Le Siécle para informar de las guerras civiles que se están desarrollando en la España de finales del XIX, crónica recogida en A través de las Españas, con prólogo y traducción de Máximo Higuera Molero

El periodista inicia su primer viaje a España en la primavera de 1873, y desembarca en Barcelona. Su curiosidad le lleva a dibujar una ciudad que resiste a las incursiones carlistas, y deja constancia del ambiente urbano. Se recrea en Montserrat, cuyo monasterio se ha convertido en refugio y lugar de culto carlista, frecuentemente visitado por don Alfonso Carlos de Borbón, comandante general de Cataluña. Meylan encaminará sus pasos a Valencia y Madrid, donde vive la experiencia del día de San Isidro, en el mayo de 1873, fiesta que describe con todo lujo de detalles. Y desde un punto de vista histórico-social tiene un interés especial la entrevista que mantiene con Emilio Castelar, Ministro de Estado de la Primera República Española, personaje que le proporciona los pases y recomendaciones necesarias para dirigirse a los escenarios de la Guerra del Norte, cuya crónica empieza por Vitoria, ciudad liberal, y desde donde se pone en camino para contactar con la columna del general Nouvilas. De camino a Eraul, una obligada visita en los parajes donde tuvo lugar la batalla el 5 de mayo de 1873, en la que Dorregaray hizo prisionero al general liberal Navarro, un gran éxito para el Carlismo.

Costumbrismo
Lo más curioso de esta crónica histórica, además de ese costumbrismo del viajero del XIX, y el cuidado y la curiosidad con que detalla sus pasos, es la atención con que se irá moviendo por la geografía en conflicto sin que el lector perciba el belicismo en ninguna de las escenas, y más bien recorra de la mano y de la visión de un extranjero las curiosidades, y también las penalidades para llevar a cabo su trabajo, incorporando opiniones de diverso cariz que nos llevan a percibir el carácter de lo estrictamente español en pleno conflicto y pese a los amenazantes aires de bombas y horror bélico.
Continúa su viaje hacia el pueblo navarro de Salinas, y nos describe detalles que nos aproximan al día a día de una guerra interminable, tan cruel como injustificada, como cuando describe la escena en que unas pobres víctimas son apiladas tras un tiroteo, y certifica así la sinrazón de la especie humana. Luego visitará Mondragón, Hernani, Hendaya, donde finaliza esta primera incursión por la España de 1873.

Un segundo viaje al horror
El segundo viaje de Auguste Meylan comienza en febrero de 1874 en San Sebastián, una ciudad sitiada y en plena fiesta de carnaval. Aunque los carlistas cercan la villa, no por eso sus habitantes renuncian a las festivas jornadas de disfraces y a sus espectáculos taurinos que viven con verdadera pasión, y no menos curiosa resulta la visión y el comentario de Meylan: «Carnaval dentro y guerra fuera, ¡qué país de contrastes!».
Un bando carlista prohíbe, bajo pena de muerte, entrar o salir de la villa en poder del gobierno, y tras una retención obligada en la ciudad donostiarra, Meylan consigue mediante recomendaciones traspasar el cerco, y cargado con los despachos que otros colegas periodistas le han encomendado, se pone en camino a las zonas de influencia carlista pasando por Irún hasta llegar a Vera de Bidasoa, cuartel general del señor de la guerra: el Cura Santa Cruz, del que recela incluso el mismo Carlos VII. El encuentro con el famoso clérigo, jefe de una banda, es relatado con todo lujo de detalles, situación no exenta de temor debido a la fama de sanguinario del prelado.
El lector asistirá a las descripciones de Pamplona, Tafalla y Zaragoza, obligadas visitas en su itinerario. En la capital aragonesa aún están presentes los levantamientos de rechazo al golpe del general Pavía, que había disuelto las cortes republicanas el 3 de enero de 1874. Y el periplo continúa por Madrid, Toledo, y las andaluzas Córdoba y Sevilla, famosas ciudades españolas que no escapan al interés del periodista y viajero que anota curiosas observaciones de una cotidiana actualidad. Desde Cádiz se dirige en barco hacia Málaga, pero el mal tiempo termina por llevarlo a desembarcar en Marruecos, que constituye otra fase distinta y no menos curiosa de su viaje. Pasará un día en Gibraltar, de camino a soleada Málaga y a Cartagena, donde aún resuenan las secuelas de la guerra cantonal de tanta resonancia histórica.

La guerra
El momento decisivo de este relato de Meylan, un testigo de excepción, es la batalla de Somorrostro, que tuvo lugar entre el ejército liberal, mandado por el general Serrano, y el ejército carlista, los días siguientes al 25 de marzo de 1874, con el objetivo de liberar el sitio de Bilbao. Exhaustiva información de los preliminares y desarrollo de la batalla, de su crudeza y brutalidad, a los que asistimos como si acompañásemos a los numerosos corresponsales desplazados al lugar. Entre ellos merece especial mención el pintor, dibujante y reportero de La Ilustración Española y Americana, José Luis Pellicer. Esta crónica A través de las Españas ofrece una lectura amena que nos proporciona la prosa ajustada de la traducción de Máximo Higuera que ha sabido captar la esencia misma del periodista por ofrecer a sus lectores las imágenes que iba viviendo en su trabajo mientras recorría la geografía española, y además dejar constancia de la miscelánea visión de una España colorista y repleta de tradiciones.

Auguste Meylan, dibujado por José Luis Pellicer.

El autor
El Diccionario Suizo nos proporciona algunos detalles de su biografía y se resumen sus obras: Nacido el 6 de junio de 1840 en Bernex, y muerto en Berna en 1897. Meylan redactó e ilustró relatos de viajes por Europa, entre otros, A través de las Españas (1876), y A través de Italia (1890), además recorridos por Rusia y África del Norte, por cuenta de los grandes periódicos francófonos, como Le Temps, Le Siècle, Le Monde Illustré o el Indépendance belga. Colaboró con varios periódicos satíricos suizos, Der Postheiri, La Griffe, Le Carillon de Saint-Gervais, fue redactor en el Nouvelliste vaudois y periodista en Berna. Autor de álbumes de caricaturas militares La Milice (1873), Messieurs nos soldats en ville et en champagne (1874).
Victor Tissot es autor del prólogo de su A través de Italia, donde elogia a Meylan, de quien destaca «su felicidad natural, su alegría y su sentido artístico», y se refiere exclusivamente a los dos viajes que realizó a España en 1873 y 1874, el primero siguiendo al general Nouvilas y el segundo al general Serrano.


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