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¡Zas! Madrid | September 29, 2020

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'Sobre Simone Weil. El compromiso con los desdichados', de Francisco Fernández Buey - ¡Zas! Madrid

‘Sobre Simone Weil. El compromiso con los desdichados’, de Francisco Fernández Buey
Emilia Lanzas

Sobre Simone Weil reúne los escritos del filósofo y ensayista Fernández Buey sobre la obra de la filósofa francesa

Para Francisco Fernández Buey, Simone Weil posee un pensamiento propio que hace de sus textos un caso muy particular en la historia de la liberación

«Su pensamiento se puede caracterizar como libertario justamente en la medida en que ha puesto en primer plano la crítica del poder, de todo poder. Para Simone
Weil, cualquier poder, independientemente del partido que lo ejerza, es siempre y sustancialmente conservador y, por tanto, se opone y se opondrá a las reivindicaciones del pueblo».

Francisco Fernández Buey

Simone Weil nació en París en 1909. A los 22 años obtendrá una plaza de profesora de instituto. Se implica en el movimiento anarcosindicalista. A los 25 años decide trabajar como obrera en diversas fábricas. A raíz de esta experiencia escribirá La condición obrera que, junto con Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresión, conforma sus textos más emblemáticos. Cuando estalló la Guerra Civil en España, se alistó como voluntaria en el bando republicano y formó parte de la columna de Durruti. A finales de los años 30 tiene tres experiencias místicas que serán determinantes en su evolución intelectual. En los años 40 se exilia en Marsella. El exilio continuará en Nueva York y en Londres, donde morirá en 1943, con 34 años de edad, aquejada de una tuberculosis. Su biografía ya da precisa cuenta de su singularidad, de su personalidad nada ajustada a cánones. Su pensamiento está, igualmente, lejos de todo esteriotipo. Anarquista mística, marxista antimarxista, cristiana revolucionaria, reaccionaria utópica, obrera pequeño burguesa… las combinaciones antinómicas pueden ser múltiples y todas imprecisas. Las críticas contra sus ideas alternativas también han sido numerosas entre sus compañeros, y tampoco encontró la unión moral con aquellos que defendía sobre todas las cosas: los desheredados.

Francisco Fernández Buey (Palencia, 1943-Barcelona, 25 de agosto de 2012), filósofo marxista y ensayista español.

En Sobre Simone Weil. El compromiso con los desdichados, Francisco Fernández Buey deja bien claro que nunca aceptó la tesis de que hay dos Simone Weil, desarrolladas por sus biógrafos y diferenciadas por el año 1939: primero, un filósofa interesada por lo social y por la ciencia y, más tarde, entre 1939 y 1943, una pensadora cuyas teorías están traspasadas por la temática religiosa y mística; como si se hubiese producido un cambio radical en su pensamiento. Para Fernández Buey tanto la preocupación por el mal social, la preocupación ético-política, está en todos sus escritos como también lo está su interés por el conocimiento científico y por la función de la ciencia. Pero siempre, defiende Fernández Buey, Simone Weil ha sido «una individualista radical». El valor supremo no es para ella la colectividad sino la persona. «Y puesto que ninguna revolución puede liberar al hombre de la desgracia, de la desdicha, que es inherente a la condición humana, el intento mundano de superar en esta tierra las contradicciones por la vía de la colectivización fracasa siempre».

La mística que acompañó a Simone Weil —tal vez, una de la cuestiones más controvertidas de su pensamiento— es para ella el paso más allá de la esfera en la que el bien y el mal se oponen, mediante la unión del alma con el bien absoluto.

Asimismo, en el mismo contexto aunque en otra dimensión, Weil defiende la supresión de los partidos políticos como una «traducción de esta espiritualidad profunda, extemporánea, premoderna, a otro lenguaje (“atención al bien absoluto”, recuperación para la reflexión filosófico-política de un concepto metafísico de verdad completamente ajeno a lo que ha sido habitual en esos ámbitos, etc.). También ataca a los sindicatos y a los intelectuales de izquierda, «a los que acusa de aceptar en lo esencial ese mundo mercantil, comercial, y de representar en él “una farsa siniestra”». «El mal de las sociedades que llamamos democráticas, basadas en la noción del derecho de las personas, es que en ellas no se puede decir la verdad o las verdades esenciales, porque los que podrían decirlas no pueden formularlas y los que podrían formularlas no pueden decirlas».

Una ocasión, por tanto, de conocer a Simone Weil de la mano de Fernández Buey, otro filósofo que, como ella, ejerció la crítica y el pensamiento libre.


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