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¡Zas! Madrid | October 30, 2020

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Rebasamos el límite: la tierra en peligro - ¡Zas! Madrid

Pedro Pozas Terrados

Dos informes estremecedores nos advierten de lo que va a venir

Algunas de las graves conclusiones a las que han llegado los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la organización ecologista WWF

La ceguera obtusa del ser humano y, sobre todo, de la mayoría de nuestros políticos, continúa siendo extremadamente peligrosa. Una vez más dos informes que han pasado desapercibidos por los grandes medios de comunicación, nos avisan claramente en la situación en que nos encontramos y cuyas consecuencias van a ser terribles y mucho más impactantes que la pandemia actual.

Nos jugamos la existencia de nuestra especie. Hemos llegado a unos límites insoportables en la que la biodiversidad de nuestro planeta está amenazada sin posibilidad de retorno. A pesar de los supuestos esfuerzos de reuniones internacionales, fórums, acuerdos en la que los gobiernos tímidamente se comprometen en rebajar la presión abusiva del hombre contra la naturaleza para después no hacer nada, a pesar de todo lo que estamos conociendo directamente, viviéndolo y sufriendo en cuanto a las alteraciones del cambio climático; la contaminación de ciudades, mares, ríos y aire continua desbordando todas las previsiones y poniendo en jaque al planeta. ¿Acaso tenemos otro planeta para irnos a vivir en él? ¿Por qué nos suicidamos lentamente a sabiendas de lo que estamos haciendo y no movemos un dedo para evitarlo?

Dos informes estremecedores nuevamente nos advierten de lo que va a venir. El cambio climático se ha acelerado. La ONU confirma la destrucción del planeta. No es una película de ciencia ficción, es una realidad triste y angustiosa, a la que nos ha llevado las políticas de destrucción masiva de nuestros recursos naturales hasta llegar a extremos insoportables. El PNUMA (Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas), ha presentado en Nairobi (Kenia) durante su cuarta asamblea, un informe que consta de 740 páginas sobre el Estado del Medio Ambiente en el que lanza duras advertencias, alertando de una catástrofe medioambiental en 2050, un año que está a la vuelta de la esquina. En este informe se confirma que la contaminación del aire mata ya a siete millones de personas cada año. ¿Acaso no es más mortal que la COVID-19? ¿Por qué no se decreta el Estado de Alarma mundial para evitar los millones de muertes por contaminación, por desnutrición, por no tener agua potable….? ¿Acaso lo uno está beneficiando a multinacionales y lo otro puede perjudicarlas? ¿Por qué no se toman medidas de inmediato para evitar las emisiones de las industrias, calefacciones, productos químicos, fitosanitarios….? Es evidente que no se toman soluciones por razones políticas e intereses comerciales de alto nivel.

Este informe, elaborado por 250 científicos de 70 países, describe el abismo creciente entre países pobres y ricos: el exceso de consumo, la contaminación y el desperdicio de alimentos en el mundo desarrollado conduce al hambre, la pobreza y la enfermedad en otros lugares de rentas más bajas. Además de ello, expone que no se están cumpliendo los tratados internacionales, no se están poniendo en práctica las medidas para paliar el cambio climático y por tanto se camina en dirección opuesta. Todo ello representa un riesgo futuro para miles de millones de personas. El informe advierte: Se necesita una acción urgente a una escala sin precedentes para detener y revertir esta situación. ¿Pero que hacen los políticos mundiales? Mirar hacia otro lado hasta que el muro de la sinrazón choque contra sus cerebros vacíos, y ¿después qué?

Aire
Las emisiones antropógenas siguen alterando la composición de la atmósfera, lo que da lugar a la contaminación del aire, el cambio climático, la reducción del ozono estratosférico y la exposición a sustancias químicas persistentes, bioacumulativas y tóxicas. La contaminación del aire es el principal factor ambiental que contribuye a la carga mundial de morbilidad, y ocasiona entre seis y siete millones de muertes prematuras y pérdidas anuales en materia de bienestar estimadas en cinco billones

Diversidad biológica
Se está desencadenando un importante proceso de extinción de especies, que pone en peligro la integridad planetaria y la capacidad de la Tierra para satisfacer las necesidades humanas. El medioambiente y la salud humana están estrechamente vinculados; muchas de las nuevas enfermedades infecciosas son resultado de actividades que afectan a la diversidad biológica.
La diversidad genética está disminuyendo, lo que plantea una amenaza para la seguridad alimentaria y la resiliencia de los ecosistemas, incluidos los sistemas agrícolas y la seguridad alimentaria.
Las poblaciones de especies están disminuyendo y las tasas de extinción de especies están aumentando. En la actualidad, se considera que el 42% de los invertebrados terrestres, el 34% de los invertebrados de agua dulce y el 25% de los invertebrados marinos están en riesgo de extinción.

Océanos y costas
Los principales factores impulsores del cambio que afectan a los océanos y las costas son el calentamiento y la acidificación de los océanos, la contaminación marina y el uso creciente de los océanos, las costas, los deltas y las cuencas para la producción de alimentos, el transporte, los asentamientos, la recreación, la extracción de recursos y la producción de energía.
La tasa de liberación de gases de efecto invernadero inducida por el hombre está impulsando el aumento del nivel del mar, cambios en la temperatura de los océanos y la acidificación de los océanos. Los arrecifes de coral están siendo devastados por esos cambios.
Los océanos desempeñan un papel importante en la economía mundial y es probable que su importancia sea cada vez mayor. La pesca y la acuicultura generan anualmente 252.000 millones de dólares de los Estados Unidos. La pesca comercial en pequeña escala provee de medios de subsistencia a entre 58 millones y 120 millones de personas.

La necesidad de medidas urgentes
Si no se suman políticas, se prevé que las tendencias de degradación ambiental continuarán a un ritmo rápido y no se cuenta con alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible ni los objetivos ambientales convenidos internacionalmente, incluidos los relativos al cambio climático, la pérdida de diversidad biológica, la escasez de agua, el exceso de nutrientes arrastrados por las escorrentías, la degradación de la tierra y la acidificación de los océanos.

Tierra y suelo
La producción de alimentos es el mayor uso antropogénico de la tierra, pues utiliza el 50% de la tierra habitable. La producción ganadera utiliza el 77% de las tierras agrícolas para la producción de piensos, el aprovechamiento de pastizales y el pastoreo.

Agua dulce
El crecimiento demográfico, la urbanización, la contaminación del agua y el desarrollo insostenible están aumentando la presión sobre los recursos hídricos en todo el mundo, y esa presión se ve exacerbada por el cambio climático. En la mayoría de las regiones, los desastres de evolución lenta, como la escasez de agua, la sequía y la hambruna, traen como consecuencia un aumento de la migración.
La calidad del agua ha empeorado significativamente desde 1990, debido a la contaminación orgánica y química ocasionada por, entre otros, agentes patógenos, fertilizantes, plaguicidas, sedimentos, metales pesados, desechos plásticos y microplásticos, contaminantes orgánicos persistentes y salinidad. Unos 2.300 millones de personas (aproximadamente 1 de cada 3 habitantes del mundo) no tienen aún acceso a servicios de saneamiento adecuados. Cada año mueren cerca de 1,4 millones de personas por enfermedades prevenibles.
En todo el mundo, la agricultura utiliza en promedio el 70 % de los recursos de agua dulce; en muchos de los países más pobres, esa cifra llega al 90 %.
El cambio climático altera los patrones meteorológicos, lo que a su vez produce un efecto amplio y profundo sobre el medio ambiente, la economía y la sociedad, que pone en peligro los medios de subsistencia, la salud, el agua, la seguridad.

Si no se suman las políticas, se prevé que las tendencias de degradación ambiental continuarán a un ritmo rápido y no se cuenta con alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible ni los objetivos ambientales convenidos internacionalmente, incluidos los relativos al cambio climático, la pérdida de diversidad biológica, la escasez de agua, el exceso de nutrientes arrastrados por las escorrentías, la degradación de la tierra y la acidificación de los océanos.

Recientemente y otra vez más, el Ártico está ardiendo como nunca antes y están liberando niveles récord de dióxido de carbono sobre todo porque se están quemando las turberas antiguas que han sido sumideros de carbono. En California se han detectado cifras sin precedentes de emisiones y partículas en suspensión debido a los incendios gravísimos incontrolados que han destruido distritos con 30 muertos y decenas de desaparecidos y quemándose más de dos millones de hectáreas. A este ritmo de destrucción junto con todos los factores señalados recogidos del informe de Naciones Unidas, el planeta Tierra está llegando al tope de sostenimiento en la degradación de los ecosistemas. Una plaga de escarabajos producida por el cambio climático ha devastado también en California 150 millones de árboles. Los pulmones de la Tierra están sido arrasados. ¿Hasta cuándo podremos resistir? ¿Seguimos ciegos? Lo que está ocurriendo con la Pandemia que ha puesto en jaque a casi todos los países, sólo es un aperitivo para lo que se avecina con el cambio climático. Y estamos muy cerca, no nos equivoquemos. Lo estamos viviendo ya y será más cruel y devastador según vaya pasando los años. ¿Qué hacen nuestros políticos que sólo les interesan sus egos, sus objetivos a corto plazo, sus partidos, sus colores y sus sillones?

Pero hay otro informe que ha sido también publicado esta vez por WWF Planeta vivo 2020. Y no es menos preocupante que el anterior. Nos anuncia de un desplome medio del 68% de las poblaciones analizadas de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces. Advierte que en 2020 estaba llamado a convertirse en clave tras el fracaso de la COP25, pero que el Covid-19 ha echado por tierra los planes para afrontar un cambio climático que se acelera por momentos.

Si los gobiernos no están preparados para gestionar una pandemia y tomar decisiones inmediatas y efectivas para evitar su propagación (y esto lo digo yo), ¿cómo van a estar preparados para afrontar las consecuencias gravísimas planetarias a consecuencia del cambio climático producido por el hombre? ¿Cómo se van a poner de acuerdo en tomar medidas si desde 1992 ninguno de los acuerdos internacionales se cumplen?

El informe Planeta vivo 2020 se nos anuncia que el 75% de la superficie terrestre de la Tierra ha sido alterada por el ser humano. Que se han perdido irremediablemente el 85% de los humedales. Que el mar se está contaminando y los glaciares desapareciendo. Que existen millones de kilómetros de ríos contaminados y que la mayor pérdida que se está produciendo actualmente es en anfibios, reptiles y peces de agua dulce. Que existe un preocupante declive acelerado de insectos y que la diversidad vegetal disminuye de forma alarmante. ¿Qué más queremos saber? ¿Qué más quieren saber nuestros responsables políticos para se dejen de pelearse por sus colores y se unan en una lucha común por conservar nuestra única casa? El planeta se deshace ante la arrogancia y la ineptitud de los que tienen que decidir que esto no ocurra. Nos estamos calentando en nuestro propio cultivo de ignorancia y cuando nos queme la realidad que está ahí y queramos reaccionar, nuestra especie se encontrará en gravísimo peligro de extinción, muriendo millones de personas por la inconsciencia de unos pocos frente a la magnitud de lo que entre todos hemos contribuido en saquear la vida misma de nuestra existencia.

Nos duermen y nos guían hacía los intereses que ellos quieren implantar en nuestra sociedad. Pero la biodiversidad y los ecosistemas de nuestro planeta, son los principales actores en la defensa de la vida. Si lo destruimos como lo estamos haciendo de una forma desmesurada y rápida, nuestra propia vida corre peligro y la humanidad tendrá que ponerse de rodillas ante el poder de nuestra madre Tierra. La estamos ignorando de forma continuada. Pero ella debe poseer derechos recogidos en todas las constituciones para obligar a los políticos a respetar su existencia que es lo mismo que respetar la nuestra. ¿Ya es tarde? Viendo cómo se desarrolla la geopolítica en nuestro planeta y en nuestro país, los hechos me demuestran que nos dirigimos sin remedio a un ecocidio y suicidio colectivo de los que muy pocos saldrán aprendiendo la lección y la advertencia anunciada desde hace ya décadas. El poder corrompe el camino llano y la dignidad humana.

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