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¡Zas! Madrid | October 22, 2021

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Que no, plasta, que la nieve y el frío no desmienten el cambio climático - ¡Zas! Madrid

Que no, plasta, que la nieve y el frío no desmienten el cambio climático
Greenpeace Madrid
11/01/2021,Colmenar viejo. Madrid, España. ©Greenpeace/Pedro Armestre

Desde hace tiempo, cada ola de frío deja a su paso un rastro de nieve, hielo y negacionistas. Ante la pequeña ola cuñada de opinática que nos deja el histórico temporal Filomena, desde Greenpeace queremos enviar un mensaje a quienes intentan aprovechar este fenómeno extraordinario para poner en duda que nuestro planeta se adentra ya en un periodo de cambio climático antropogénico: sí, el calentamiento global es compatible con una borrasca, incluso con la nevada del siglo y con heladas de récord.

Sabemos que los datos te dan igual, pero tenemos que intentarlo.
El tiempo y el clima no son lo mismo. La Tierra encadena décadas de aumento sostenido de temperaturas medias y el año 2020 fue, de hecho, el año más cálido desde que hay registros, igualando el récord de 2016. Y esto es compatible con que siga lloviendo, nevando o haciendo frío.
De hecho, uno de los efectos previstos del cambio climático es que, en medio de una escalada global de temperaturas medias, se irán registrando cada vez más eventos episódicos extremos e intensos, como huracanes, inundaciones, olas de calor, grandes incendios forestales, etc. Aunque con una temperatura media más elevada, podrían producirse más eventos cálidos y menos fríos.
No solo eso, sino que parece haber una relación entre el calentamiento global y este tipo de fenómenos: el calentamiento, especialmente en el Ártico, debilita y desacelera la denominada “corriente en chorro”, una corriente estratosférica que mantiene separadas las regiones polares de las templadas. Esas corrientes se ondulan, lo que hace que lleguen más lenguas de frío hacia los trópicos en invierno, pero también olas de calor más largas y severas en verano.
A diferencia de lo que ocurre en las barras de los bares, en los principales centros de investigación aún no hay series históricas suficientes para asegurar que hay más olas de frío que antes, aunque sí empieza a observarse mayor intensidad de otros eventos severos, como los huracanes.
La realidad es que, como dice el director del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera del programa europeo Copernicus, Vincent-Henri Peuch: «Hasta que las emisiones globales no se reduzcan a cero, el dióxido de carbono continuará acumulándose e impulsando el cambio climático».

En definitiva, la emergencia climática va a seguir exigiendo la máxima ambición aunque tú quieras construir más estaciones de esquí insostenibles en tu comunidad autónoma, aunque a ti te cueste aceptarlo tanto como un resultado electoral adverso en Georgia o Pensilvania y aunque estos cambios avancen infinitamente más rápido que las decisiones políticas que pondrían freno a tanta emergencia, coste social y ambiental.



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