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¡Zas! Madrid | April 18, 2021

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'Masacre. Vida y muerte en la Comuna de París de 1871', de John Merriman - ¡Zas! Madrid

‘Masacre. Vida y muerte en la Comuna de París de 1871’, de John Merriman
Emilia Lanzas

Se cumplen 150 años de la Comuna de París, la última de las revoluciones del siglo XIX

La Comuna de París supuso una guerra de clases entre la burguesía y los trabajadores

Masacre. Vida y muerte en la Comuna de París de 1871, de John Merriman, es un ensayo histórico, profusamente documentado, en el que se muestra el porqué de este hecho histórico y la dimensión del movimiento revolucionario.

John Merriman no se limita a explicar lo que ocurrió durante diez semanas en el París de 1871 —si bien los datos y los documentos utilizados testimonian sus afirmaciones—, el autor muestra un claro acercamiento a la Comuna, con narraciones llenas de emotividad.

El historiador y profesor de la Universidad de Yale, John Merriman, autor de Masacre. Vida y muerte en la Comuna de París de 1871.

La Comuna de 1871 comenzó con la movilización de los parisinos —la mayoría trabajadores— con el fin de conseguir una república justa, indignados por la capitulación del gobierno francés en la desastrosa guerra contra Prusia, contienda que había provocado la caída del Segundo Imperio de Napoleón III. La proclamación de la Comuna suponía la creación de una autoridad autónoma progresista en la capital de París que confiriera dignidad y justicia a la población, ante una situación extrema por el desgobierno (el ejército, el poder, las élites y el beau monde se habían retirado a Versalles), la desigualdad social y la pobreza. Como se apunta en el libro, en 1870, medio millón de parisinos —casi una cuarta parte de la población— se podían considerar indigentes.

Solamente unos días después de que el pueblo hubiera tomado el control de París, Louis Adolphe Thiers, presidente provisional de la Tercera República Francesa, y la Asamblea Nacional, se preparaban para una confrontación que entendían como una guerra de clases entre la burguesía y los trabajadores. Pero no iba a ser fácil porque, como indica, John Merriman, «la Comuna tuvo, desde el principio, el apoyo abrumador de la mayoría de los parisinos».

«La Comuna tuvo, desde el principio, el apoyo abrumador de la mayoría de los parisinos»

John Merriman

La autoridad provisional de la Comuna tomó inmediatamente medidas importantes en interés de los parisinos de clase media y trabajadora; por ejemplo, prohibió el desahucio de los inquilinos incapaces de pagar el alquiler de su domicilio; la mejora de las condiciones laborales; la creación de una sociedad secular y la enseñanza primaria gratuita y obligatoria. Asimismo, se mantenía un alto nivel de honestidad y rendición de cuentas, sobre todo para marcar un contraste con la enorme corrupción reinante en el Segundo Imperio de Napoleón III, «se trataba de que los servidores públicos escucharan a los ciudadanos, quienes, a su vez, se involucrarían activamente en el gobierno». Los administradores de la Comuna eran considerados responsables ante el pueblo, como sus representantes y delegados.

Personajes como Louise Michel, “la Vierge Rouge”, Nathalie Le Mel y el “batallón de las amazonas”, Raoul Rigault, Jules Vallès, André Léo, Gustave Courbet, Gustave Courbet, Jean-Baptiste Clément, Victor Hugo, “las petroleras”, Auguste Blanqui y el blanquismo han quedado fuertemente arraigados con el hecho histórico de la Comuna y el ideario revolucionario.

Sin embargo, el entusiasmo no pudo compensar la inferioridad numérica y la caótica organización defensiva de los comuneros, frente a las tropas versallesas. La llamada Semana Sangrienta, del 21 al 28 de mayo de 1871, supuso el final de la Comuna. Los versalleses bombardearon las instalaciones médicas, y se no molestaron en hacer prisioneros, preferían ejecutar a los insurgentes: «Las ejecuciones sumarias se habían convertido en rutina, incluso organizada. Los comandantes franceses, humillados en la derrota a manos de Prusia y sus aliados tan sólo siete meses antes, parecían estar cobrándose venganza en los parisinos corrientes». Más de 15.000 parisinos ajusticiados por las fuerzas institucionales y 40.000 encarcelados o forzados al exilio. «Thiers y su gobierno pretendían la ejecución de tantos parisinos insurgentes como fuera posible». Pero, ¿quiénes eran los insurgentes?. Según Frederic Harrison: «el pueblo de París, sobre todo y en primer lugar los trabajadores, aunque hayan incorporado ahora a gran parte de las clases comerciantes y los profesionales». Por tanto, la mayoría de los comuneros provenían del mundo del trabajo, incluyendo los artesanos, así como los obreros cualificados que trabajaban en la carpintería, zapatería, impresión, producción de metales, en la construcción, además de los jornaleros y los sirvientes domésticos.

¿Quiénes eran los insurgentes?. Según Frederic Harrison: «el pueblo de París, sobre todo y en primer lugar los trabajadores, aunque hayan incorporado ahora a gran parte de las clases comerciantes y los profesionales»

Sesenta y cuatro días duró la Comuna. Las puertas de la ciudad se reabrieron el 6 de junio de 1871. El número de comuneros que perecieron a manos de las fuerzas versallesas es todavía objeto de debate. Algunos historiadores estiman que fueron 35.000 los comuneros muertos. Pero una vez acabada la masacre, había que adecentar rápidamente la ciudad para que la luz y los turistas retornasen a París.



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