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¡Zas! Madrid | February 19, 2020

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Embistiendo, que no invistiendo - ¡Zas! Madrid

Embistiendo, que no invistiendo
Víctor Arrogante

«En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa»

Antonio Machado

Así ha ocurrido en el debate de investidura estos días en el Congreso de los Diputados. Los representantes de la derecha, la ultraderecha y la ultra-ultraderecha reaccionaria no han hecho otra cosa que embestir; no investir que es lo que tocaba. Se han lanzado contra el candidato a Presidente y todo lo que se movía a su izquierda de forma violenta, con insultos y descalificaciones, aportando pocas ideas salvo la palabra que tanto les gusta repetir, cuadrándose y con voz engolada: ¡España, todo por España!

Pedro Sánchez no ha logrado la mayoría absoluta en la primera votación y confía en desbloquear el Gobierno en la segunda. Obtiene 166 ‘síes’, 165 ‘noes’ y 18 abstenciones. La votación se repetirá hoy y todo parece que Sánchez saldrá investido por mayoría simple, más votos favorables que en contra. El candidato cerró el debate pidiendo moderación, afirmando que «esta coalición progresista es el mejor antídoto contra esta coalición del apocalipsis».

España está a punto de marcar un nuevo hito en su historia si el pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias obtiene el respaldo necesario en el Congreso, con la sombra del tamayazo planeando sobre el Congreso. De salir adelante, habrá por primera vez un gobierno de coalición en el país y España se sumaría al listado de otros países en Europa con tradición de gobiernos conjuntos entre dos o más partidos, algo que se ha ido implantando en los últimos años en las comunidades autónomas españolas pero que se resistía en el ámbito nacional.

La sesión de investidura del sábado ha sido muy literaria y poética, que ha chocado con los insultos e improperios lanzados. De Bertolt Brecht, Benito Pérez Galdós, Mario Vargas Llosa, Antonio Machado o Albert Camus. Citas literarias, textuales o retocadas, se han intercalado entre la artillería dialéctica. Comenzó el candidato a la Presidencia del Gobierno, con Bertolt Brecht: «¿Qué tiempos son estos en los que tenemos que defender lo obvio?». «Su moral política es como una capa con tantos remiendos que no se sabe ya cuál es el paño primitivo», le ha replicado, Pablo Casado, parafraseando a Benito Pérez Galdós, el día en que se cumple el centenario de su muerte. Más libertades se ha tomado el popular con Mario Vargas Llosa al preguntar a Sánchez: «¿Cuándo se jodió, no el Perú, sino el socialismo constitucional?».

Desde la Transición, ningún ganador de unas elecciones había necesitado tanto el apoyo de otras formaciones políticas como ahora. Sánchez ya lo necesitaba después del 28 de abril, cuando PSOE y Podemos sumaban diez escaños más, pero el socialista se negó a negociar desde un principio un gobierno de coalición y, cuando accedió, a Iglesias no le pareció suficiente. “No hay tradición” de un Gobierno de coalición, se justificaba, abogando por un gobierno “a la portuguesa” de apoyo parlamentario.

Pero tras las elecciones del 10 de noviembre ambas fuerzas progresistas perdieron fuerza y el multipartidismo terminó por explotar con más partidos que nunca y el escenario se tornaba más complicado para formar un Gobierno estable. El fracaso de tres meses de negociaciones tras el 28A se consolidó en menos de 48 horas tras el 10N. «Lo que en abril se había convertido en una oportunidad histórica, hoy es una necesidad histórica», dijo Pablo Iglesias desde la Moncloa durante una comparecencia conjunta con Sánchez y en esas estamos.

Según el #NuevoAcuerdoParaEspaña de la #CoaliciónProgresista, estas son algunas de las medidas que el PSOE y UP se comprometen: subida del salario mínimo a 1.200 euros y subida de pensiones con arreglo al IPC para los jubilados; subida del IRPF a las rentas altas a partir de 130.000 euros; bajada de impuestos a Pymes y autónomos que facturen menos de 1 millón de euros; derogar la ley; subir los impuestos a las rentas altas y derogar la reforma laboral; impulsar la vía política para abordar el conflicto político catalán; la asignatura de Religión dejará de contar para la nota media y no tendrá alternativa; compromiso para limitar el precio de los alquileres; una ley que blinde el solo sí es sí y más planes para la violencia machista; aprobar la ley de cambio climático; revertir los límites a las investigaciones judiciales aprobados por Rajoy; aprobar una de las grandes reivindicaciones de la actual fiscal general del Estado; asistencia sanitaria en casa y banda ancha para repoblar la España vacía; acuerdo por la eutanasia y para eliminar los copagos introducidos por el PP; aumentar el presupuesto para Cultura; homenaje a las víctimas del franquismo el 31 de octubre y a los exiliados el 8 de mayo, las casas de apuestas solo podrán abrir a partir de las diez de la noche.

La investidura de Sánchez resucita al PP de las trincheras y la radicalidad. Casado y Abascal compiten en insultos a Sánchez, por liderar una oposición que anticipa una legislatura bronca y de judicialización política. Abascal denunciará a los que quieren “trocear” España. El ambiente destila ya más crispación y más trazo grueso que el que se vivió entre 2004-2008 con la virulenta y vehemente estrategia que desplegó Rajoy contra el entonces presidente Zapatero. El PP, Vox y Cs, más que investir, embisten, pese a que el PP afirma que «Sánchez se ha sumado a la embestidura contra el Estado de derecho». En el Parlamento del XIX, los diputados se referían a quienes les precedían en el uso de la palabra como “mi ilustre opinante”. En el del XXI, lo que se estila es llamarle «sociópata, mentiroso, fatuo, arrogante y patético», que es como el líder del PP, Pablo Casado, llamó a Pedro Sánchez nada más subirse a la tribuna de oradores. El “cayetanismo” se ha impuesto en la calle Génova. En su desvarío, Arrimadas pide un ‘tamayazo’ a la bancada socialista: Solo hace falta un valiente.

Santiago Abascal, que pidió la detención inmediata de Torra, por estar en “absoluta rebeldía”, embistió contra Sánchez anunciando una triple ofensiva en el Congreso, en los tribunales y en las calles para “frenar” los planes de un Gobierno que calificó de traidor, fraudulento e ilegítimo. «Es un fraude, un mentiroso, un estafador, un político indigno y un personaje sin escrúpulos, que a caballo del apoyo mediático y sometiendo a las instituciones, es capaz de cualquier cosa por seguir viviendo en La Moncloa». Es un villano de cómic, llegó a decir «es un Tirano Banderas, que lo mismo se envuelve en la bandera nacional que en la estelada, en la europea o en la cubana». Impresentable.

El PSOE ha logrado la ruptura del bloque independentista; ERC mantiene la abstención pese a que ve un “golpe de Estado” tras la decisión de la JEC y JxCAT votará “no” porque duda de un candidato con “mil rostros”. La sorpresa de la jornada la dio la diputada Ana Oramas, de Coalición Canaria, que decidió desobedecer la abstención aprobada por la dirección de su partido y anunciar que votará “no” por coherencia y sus principios. Hizo una introducción en forma de poema, «puedo escribir los versos más tristes esta noche», para después arremeter con dureza contra el candidato a la investidura. «Usted quería un gobierno gratis total y ahora esta dispuesto a pagar el mayor precio que se podría pagar».

Algunos discursos en titulares: Pedro Sánchez advierte de que «España no se va a romper ni la Constitucón» y enarbola el patriotismo social frente al discurso apocalíptico de la derecha. Sánchez defiende el diálogo en Cataluña porque la solución al conflicto no llegará sólo de la aplicación de la ley (Ver intervención completa de Pedro Sánchez). El candidato socialista propone «retomar el diálogo en el punto en que los agravios comenzaron a acumularse». Emplaza a todos los partidos a acordar «una propuesta de España diversa que se enriquece en la pluralidad de sus identidades, lenguas, culturas y personas».

Iglesias sale en tromba contra la derecha de la anti España. «Sólo aceptan la democracia y las instituciones cuando mandan ustedes», dice el líder de Podemos. Iglesias advierte a la derecha: «Los avances sociales se seguirán produciendo en este país a pesar de ustedes». Iglesias afirma que la tarea del próximo Gobierno será «reparar las traiciones a España» del Partido Popular. Otra frase: «Ustedes no entienden la diversidad de nuestra patria. No aceptan que una mayoría parlamentaria que representa a los ciudadanos construya un nuevo Gobierno. Desprecian a esta mayoría y, al despreciar al Parlamento, desprecian a España». Por su parte Alberto Garzón (futuro nuevo ministro de Consumo): «La radicalización de las derechas es para ver quién rentabiliza el conflicto».

Gabriel Rufián advierte a Sánchez de que si «no hay mesa de diálogo no hay legislatura»: somos catalanes, republicanos y somos independentistas y ante todo somos demócratas. Jamás ni por activa ni por pasiva favoreceremos un gobierno de extrema derecha. Aitor Esteban del PNV defiende la investidura como “una gran oportunidad” pero pide a Sánchez “liderazgo” para enfrentar los riesgos . El diputado de Teruel Existe ha denunciado que es víctima de «una presión tremenda en los medios y las redes».

Decíamos que el debate ha sido muy literario y poético. Marcando distancias con el candidato, la portavoz de JxCAT, Laura Borràs, ha recordado un célebre texto de Martin Niemöller: Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, ya que no era comunista…, aunque ha preferido explicarlo a leerlo. «En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva», recordaba Pablo Iglesias a Antonio Machado. «La democracia si es consecuente no puede beneficiarse de las ventajas de la venganza», citaba Jaume Asens, a Albert Camus, en los sesenta años de su muerte.

Frente a lo cultural y literario, la bronca sin medida, bajo el control de “la derecha, la ultraderecha y la ultra-ultraderecha». La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, ha tenido que soportar a las tres derechas gritando “asesinos”, “viva el rey” y “fuera, fuera” y con el secretario de la Mesa, Adolfo Suárez, dándole la espalda durante toda su intervención. La tensión ha llegado a tal punto que la presidenta del Congreso ha tenido que intervenir: «En el Parlamento se defienden las posiciones políticas mediante la palabra, no mediante el grito o el insulto. ¿Pueden dejar de gritar por favor?». La primera chispa saltó cuando Aizpurua aludió al rey para calificar su intervención televisada el tres de octubre de 2017 como un gesto de autoritario. En medio de toda esa tensión, Pedro Sánchez ha conseguido salvar el debate con Bildu sin tomar partido en la bronca ni responder a las alusiones.

Adriana Lastra, portavoz del grupo socialista en el Congreso, cerró el debate, con una excelente intervención y de manera contundente: «Hemos escuchado a las derechas llamar traidor a quien ha ganado las elecciones y han llamado a frenarlo», amenazando con un golpe de Estado por todos los medios. Una mención especial le ha dedicado a Inés Arrimadas, a quien ha acusado de hacer el ridículo “alentando tamayazos” por pedir a los diputados socialistas que sean valientes y no secunden la investidura. «Los diputados de esta Cámara no son arribistas ni son tránsfugas», le ha espetado.

En su turno de respuesta a Lastra, Sánchez ha aprovechado para cargar contra la portavoz de Ciudadanos por llamar “al transfuguismo de diputados y diputadas”. Ha clamado que «frente a la coalición del apocalipsis, la coalición progresista que va a gobernar España», terminando su intervención con un menaje de esperanza: «dejemos a la coalición del apocalipsis con su rencor y su vuelta al blanco y negro».

Catalunya y ETA han sido protagonistas en el debate, junto con gritos, insultos, improperios y descalificaciones. Hay que destacar como positivo, que la izquierda ha escenificado su unidad, por primera vez desde la moción de censura, y se prepara para una oposición sin tregua.

Hoy se votará definitivamente la investidura y sabremos si tenemos un gobierno progresista o vamos a unas nuevas elecciones, que todos dicen no querer. Veremos.

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