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¡Zas! Madrid | November 13, 2018

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Se publica la narrativa completa de Francisco Villaespesa, principal representante del Modernismo español - ¡Zas! Madrid

Se publica la narrativa completa de Francisco Villaespesa, principal representante del Modernismo español
Emilia Lanzas

El último Abderramán y otras novelas cortas, de Francisco Villaespesa, con edición, introducción y notas de Pedro M. Domene

Francisco Villaespesa nació en el pueblo de Laujar de Andarax, en Almería, en 1877, y murió en Madrid, en 1936. Adquirió gran fama como poeta, y es considerado uno de los más sobresalientes escritores modernistas. El Modernismo literario, que sería el primer movimiento propiamente hispanoamericano, supuso una proyección del simbolismo francés y un antecedente directo de las corrientes de vanguardia. Pedro M. Domene expresa de una forma brillante lo que supuso el Modernismo «…no surgió exclusivamente como una reacción contra el naturalismo precedente, sino contra el espíritu utilitario de la época y la brutal indiferencia de la vulgaridad».

Portada de 'El último Abderramán y otras novelas cortas', de Francisco Villaespesa, con edición de Pedro M. Domene.(Editorial Berenice).

Portada de ‘El último Abderramán y otras novelas cortas’, de Francisco Villaespesa, con edición de Pedro M. Domene.(Editorial Berenice).

Villaespesa fue amigo de Rubén Darío, cuya obra divulgó en España. Estuvo en numerosas ocasiones en Hispanoamérica, donde entró en contacto con los principales poetas de las primeras décadas del siglo XX. Con Carrere, Alejandro Sawa,  Manuel Machado, Carolina Coronado, Juan Ramón Jiménez o Valle-Inclán, Villaespesa representa la vanguardia rupturista que supuso el Modernismo. Su estilo singular, de exotismo orientalista, partió de una particular visión de la esencia romántica (no en vano se ha dicho que los modernistas fueron los “últimos” románticos).

La narrativa de Villaespesa, como también su poesía, está repleta de imágenes y metáforas vibrantes y efectistas, e irrumpe con voluntad transformadora en un panorama literario mayoritariamente naturalista. El amor, la fina transparencia entre lo real y lo soñado («A veces creo que no existes en la realidad…»); el anhelo y el deseo; lo invocado; la inconsistencia de la materia («Su cuerpo, así envuelto asumía un no sé qué de inmaterial, de casi impalpable»), recrea una atmósfera ensoñadora, lejana e irreal, en donde los adjetivos y las descripciones vehementes y detallistas crean una realidad paralela.

Once son las novelas cortas que comprenden este volumen publicado por la editorial Berenice. Cada uno de estos relatos es puntualmente definido por Pedro M. Domene en la introducción. Aunque la mayoría de las temáticas tienen como eje principal el oriente musulmán y todo lo relativo a su cultura, también está presente el mundo rural, como en el relato Amigas viejas, y algunos textos en donde la temporalidad carece de importancia porque solo el amor parece tener presencia, como es el caso de la novela epistolar La marcha de la antorchas. Encabeza este volumen, El último Abderramán, la más famosa de todas las novelas de Villaespesa, ambientada en la ciudad nazarí de Granada, con la Alhambra como su epicentro de ficción.

Francisco Villaespesa (1877-1936), autor de 'El último Abderramán y otras novelas cortas'. (Fotografía de la Biblioteca Nacional de Madrid).

Francisco Villaespesa (1877-1936), autor de ‘El último Abderramán y otras novelas cortas’. (Fotografía de la Biblioteca Nacional de Madrid).

La voluntad renovadora de Villaespesa hace que sus narraciones se alejen de realidades próximas para tratar temas pasados con escenarios exóticos, de carácter épico; novelas desveladoras de una historia revestida de fantasía. Pero, como indica Pedro M. Domene «Las historias de Villaespesa no se desarrollan en una exclusiva época modernista, a excepción de La ciudad de los ópalos, tal vez porque la acción al igual que los personajes, premisas ineludibles en la narración, se revisten de especiales características, sobre todo en la construcción de situaciones dramáticas cargadas de representatividad seudohistórica, con una importante presencia mítica… ».

Un acontecimiento estético en donde el lenguaje adquiere la tensión y la musicalidad propios de la poesía. Porque, como indica Irlemar-Chiampi Córtez: «El espectáculo de la prosa modernista, sea como simple conductor del “plaisir du texte”, sea como objeto de exégesis analítico-interpretativas, está lejos aún de haber agotado su caudal de posibilidades de lectura y disfrute, de crítica y de estudio». Una ocasión, sin duda, importante para descubrir o releer a Francisco Villaespesa, para conocer su literatura sensual y perdurable.



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