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¡Zas! Madrid | December 17, 2017

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Revista "Salamandra": subversión onírica, reapasionamiento de la vida cotidiana, anticapitalismo - ¡Zas! Madrid

Revista “Salamandra”: subversión onírica,  reapasionamiento de la vida cotidiana, anticapitalismo
Emilia Lanzas

Después de cuatro años, el Grupo Surrealista de Madrid presenta la nueva edición de su revista Salamandra. El motivo de que hayan tardado tanto tiempo se haya en el hecho de que sus miembros prefirieron, a raíz del Movimiento del 15-M, participar en la acción política directa. En este nuevo número continúan con el análisis de nuestra realidad y sus mecanismos de dominación, así como la crítica y la onirocrítica urbana, en una edición en donde está muy presenta la ciudad como centro de vida; también la poesía y, naturalmente, las encuestas. En nombre del Grupo Surrealista de Madrid y del resto de los articulistas de Salamandra –entre los que se encuentran Ángel Zapata, Julio Monteverde o Ron Sakolsky– han respondido a esta entrevista: Eugenio Castro, Jesús García Rodríguez, Lurdes Martínez y José Manuel Rojo, para explicarnos el alcance de sus textos.

 

Presentación de la revista Salamandra en la librería Enclave. / JULIO JURADO

Presentación de la revista Salamandra en la librería Enclave. / JULIO JURADO

Acaba de salir el número 21-22 de Salamandra, pasados cuatro años desde la publicación de la anterior revista. En la presentación se explica que el hecho de que se haya tardado tanto tiempo se debe a que hasta ahora no se había considerado necesario sacar un nuevo número.  ¿A qué se debía esa prescindibilidad?

La actividad del grupo se redujo considerablemente a partir del 15 de mayo de 2011 debido a la participación directa en la acampada, en el alud asambleario posterior y en las ulteriores evoluciones de esa corriente popular. Las energías y las fuerzas se depositaron prioritariamente en esta actividad política, en las asambleas, en las mareas, en los proyectos sociales y comunitarios, en las revueltas y estallidos de la calle.

Por supuesto, esto no quiere decir que se cancelaran las investigaciones poéticas, las experiencias, o las reflexiones de toda índole que suelen acompañar la actividad del grupo, como demuestra la publicación de un libro colectivo  internacional fundamental: Crisis de la exterioridad.

La revista Salamandra es un medio para publicar contenidos, acciones, vivencias surrealistas… En esta publicación se combinan la crítica política y la dialéctica contra la dominación, junto a la poesía y la creatividad. ¿La unión entre ambas posiciones es hoy más necesaria que nunca?

Absolutamente. Es justo eso lo que ahora mismo demandan con mayor fuerza los colectivos sociales: un imaginario colectivo y una sensibilidad colectiva propias, una mayor preponderancia del juego, del placer y de la poesía en las prácticas políticas disidentes, una capacidad de creación utópica que sólo la poesía y la imaginación nos pueden proporcionar. Una de las propuestas fundamentales de este último número de Salamandra se centra en presentar de manera más o menos asistemática la práctica-experiencia del “materialismo poético”, un conglomerado de ideas y propuestas que irían en esa línea.

¿Quiénes firman los escritos que componen Salamandra?

Las personas que firman los textos de Salamandra son ellas y ellos mismos, los seudónimos y los subterfugios no suelen ser nuestro fuerte.

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¿Todos los que firman en esta publicación pertenecen al Grupo Surrealista de Madrid?

No, afortunadamente no todas las personas que firman textos en Salamandra forman parte del Grupo Surrealista de Madrid. Muchas son amigos, invitados, personas afines. Salamandra se ha destacado siempre por contar entre sus “cómplices” personas que no son surrealistas, y que no pertenecen al colectivo madrileño. Es de suma importancia destacar este hecho, porque desautoriza cualquier intento de hacer pasar la revista por una antología de textos cerrado a su sola actividad. Admitiendo la parte endogámica que hay en todo colectivo, existe la perenne preocupación por vencerla, incluso abolirla, aunque esto resulte, verdaderamente, muy difícil. Con todo, pensamos que quien eche un vistazo atrás sobre esta publicación, advertirá este esfuerzo, y su triunfo ocasional.

¿Qué es el Grupo Surrealista de Madrid?

 El Grupo Surrealista de Madrid es un colectivo que pretende mantener viva una línea de pensamiento, acción, experimentación y lucha comenzados en Francia en los años veinte, e, inspirándose en esa línea, intervenir en la realidad actual con el propósito de socavar los pilares que la sostienen, que no son otros que los del capitalismo industrial extendiéndose a toda actividad e inactividad humana que se resiste a contribuir a su formación y afianzamiento.

¿Qué es hoy el surrealismo?

El surrealismo es lo que fue, exploración del inconsciente, del lenguaje y los lenguajes, comunismo del genio, revuelta violenta contra todas las formas de dominación, negación de la economía, del trabajo, de la religión y del Estado, reencantamiento del mundo, organización del pesimismo y optimismo anticipatorio, principios y teorías cristalizadas en un movimiento internacional revolucionario (en lo que puede…) desde el año 1924, de forma ininterrumpida con distintos grupos e individualidades repartidos por los cinco continentes, y evolucionando en distintas direcciones con sus altos y sus bajos y sus aciertos y sus errores. Por ello es también y sobre todo lo que es, es decir, todo lo anterior referido y experimentado al año 2014 y su realidad histórica: un conjunto de prácticas poéticas con un contenido político encaminadas a acentuar la crisis de civilización que perpetúa la dominación del hombre y la naturaleza por el propio hombre. En nada han variado pues las dos consignas que lo fundan: cambiar el mundo y transformar la vida con las herramientas de lo onírico, lo inconsciente, lo imaginario, la crítica implacable, el erotismo…, en el marco de un proyecto emancipador que se opone a la colonización de esas instancias por parte del capitalismo de espíritu.  Y ya se verá, si es necesario que se vea, contra este sistema de dominación o el que lo sustituya, y a favor siempre de la verdadera vida, lo que será.

En esta nueva edición de Salamandra hay numerosos textos que tratan el materialismo poético: “… Un intento radical de transformar la realidad dada, con el fin de poner fin al capitalismo como sistema económico, tecnológico político, social, cultural y mental de dominación, es decir, como civilización, y crear otra cosa, partiendo del deseo como realidad inalienable que conjuga voluntad, fantasía y erotismo, y utilizando el pensamiento poético y sus diferentes modalidades como instrumento”. ¿Qué tiene cabida dentro del concepto “pensamiento poético y sus diferentes modalidades”? ¿Es viable derrotar al capitalismo desde el deseo?

Es difícil encontrar una vía para derrotar al capitalismo que no incluya el deseo. Naturalmente, no el deseo domesticado, alienado y prefabricado de las industrias de la subjetividad capitalistas. Hablamos del deseo real, surgido de lo más hondo del inconsciente, el que se rebela contra todas las imposiciones aplastantes y negadoras del sistema, que es una forma extrema y devastadora de razón utilitaria.

El deseo que no tiene utilidad economicista es la base misma, la bomba de neutrones que puede hacer estallar el sistema, (que partiendo de un solo individuo, tenga eco en la vida colectiva) siempre y cuando se extienda de manera colectiva.

En cuanto a qué tiene cabida dentro del concepto de “pensamiento poético”, básicamente lo definiríamos como una modalidad del espíritu humano que se opone a la razón práctica y utilitaria (base de la ciencia y de la ley) y a la fe y al dogma religioso, político e ideológico e incluye la imaginación, el inconsciente, el “umor”, la contradicción, la excepcionalidad, la iluminación profana y la diferencia radical.

 

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Páginas del último número de la revista "Salamandra". / JULIO JURADO

Páginas del último número de la revista “Salamandra”. / JULIO JURADO

Algo fundamental desde el surrealismo es la presencia de lo maravilloso en la vida cotidiana. ¿Cómo se aprende a verlo? ¿Hay que estar predispuesto a su irrupción?

Es un autoaprendizaje en la experiencia pura, es decir, no hay tal aprendizaje porque la misma experiencia de la vida sensible está de una forma u otra impregnada en lo maravilloso, que es tan consustancial a la condición humana como el amor, el deseo, la imaginación, la razón o el inconsciente. Otra cosa es que todo conspire para cegar tal presencia, desde las religiones que históricamente han pretendido monopolizarlo a mayor gloria de sus dioses repugnantes y ahítos de sangre, hasta el capitalismo que ha lanzado (lamentablemente con bastante éxito) una OPA privatizadora sobre lo maravilloso común para ponerlo a trabajar en el fetichismo de la mercancía a mayor gloria de la acumulación de valor, pasando por el racionalismo positivista que se jactó en su fatua soberbia de suprimir lo maravilloso a mayor gloria de las Luces desecadas de la razón instrumental.

¿Qué es el “comunismo del genio”?

El origen del término está en uno de los “papillons” u octavillas que los surrealistas repartían en París en los años 20, donde se podía leer: “¿El surrealismo es el comunismo del genio?”. Con esta frase se referían a la capacidad imaginativa, poética y creativa que posee cualquier persona, independientemente de que tenga o no una formación intelectual, artística o literaria. En efecto, la exploración del inconsciente por medio de las experiencias de escritura automática y de sueños hipnóticos había llevado,  según Louis Aragon, al descubrimiento de “un poder que no saben que tienen, una soltura incomparable, una liberación del espíritu, una producción de imágenes sin precedente y el tono sobrenatural de sus escritos”, y por lo tanto a  la indignación moral ante el “bluff del genio”, que consiste en una “estafa que propone los resultados literarios de un método y disimula ese método, y disimula que este método está al alcance de todos”; como explicaba por su lado André Breton, “la originalidad del surrealismo consiste en haber proclamado la igualdad absoluta de todos los seres humanos normales ante el mensaje subliminal, y en haber sostenido constantemente que dicho mensaje constituye un patrimonio común”. En conclusión, el surrealismo ha defendido siempre, y lo seguiremos haciendo, que todo ser humano, por el simple hecho de tener un inconsciente y soñar, aunque obviamente no solo por esto, está dotado de genio poético, puede encontrar su propio camino a la poesía y a lo maravilloso, sin que importe lo más mínimo, todo lo contrario, que tal aventura poética se articule y exprese bajo la forma de la “obra” literaria o plástica.

Pero el comunismo del genio tiene también otro sentido, sin duda complementario al anterior: se refiere a la dimensión colectiva de la misma aventura surrealista, que se concreta sobre todo en un grupo de individualidades cuya complicidad y colaboración, difícil y tumultuosa muchas veces pero siempre pasional, logra elevar a una potencia superior todo lo que individualmente cada uno de ellos puede aportar o descubrir, constituyendo el grupo en un egrégoro en el que el todo es mayor a la suma de sus partes. Así se explica y entiende mejor una vieja y excelente tradición de los grupos surrealistas, que consiste en la realización de juegos, encuestas o investigaciones colectivas; como se ve, aquello que en el 15M se dio en llamar la inteligencia colectiva tiene una larga historia tras de sí…

 

Proyección de imágenes de la revista Salamandra. / JULIO JURADO

Proyección de imágenes de la revista Salamandra. / JULIO JURADO

Las experiencias de la exterioridad, un impulso de resistencia y utopía… ¿Qué son? ¿Dónde están en nuestro ahora?

Están siempre ahí, sólo hace falta percibirlas, recuperarlas, re-suscitarlas. La capacidad de imaginar un mundo otro, desde los pequeños detalles a las grandes cosas, nos es innata, lo mismo que la capacidad de rebelarnos ante lo injusto y lo autoritario. Se manifiestan de manera patente en nuestros sueños, pero también en nuestros deseos, reprimidos o no, en nuestras fantasías, en nuestra capacidad de creación.
Asimismo, la experiencia de la exterioridad comporta la  apertura al abismo de aquello que se resiste a ser sometido a una humanización destructora, y se ofrece como “reserva poética” a  una imaginación y una sensibilidad debilitadas por el  secuestro tecnológico de la sociedad industrial.

En este número hay numerosos textos en torno al concepto de ciudad. ¿Qué puede surgir de revolucionario en un espacio tan anodino y normalizado? ¿Qué son los atopoi?

Lo revolucionario surge de lo que de exterioridad queda en la ciudad, es decir, lo irreductible a sus márgenes y a sus dinámicas normalizadoras y racionalizadoras. Suelen encontrarse en los espacios o tiempos “muertos” de la ciudad que se abstraen de pronto a toda utilidad, a toda rentabilidad, a todo uso práctico, a toda finalidad. Es ahí, en ese tiempo y en esos espacios vaciados de toda rentabilidad y uso, donde lo otro al sistema se hace vida, y se opone con el fulgor de su propia naturaleza a la opacidad inerte y en efecto anodino de lo real impuesto. Porque la “realidad” es una institución más.

El atopos (en plural atopoi) es un término creado por el Grupo surrealista de Estocolmo a mediados de los años noventa, y que literalmente alude a “lugares sin valor”, y el término se amplió como consecuencia de las investigaciones psicogeográficas de distintos grupos surrealistas repartidos por el mundo. Podría definirse de manera más amplia como lugares (urbanos pero no solo) al margen de la economía, al margen de los procesos históricos, al margen de cualquier uso práctico, y en los que se abren al perceptor las dimensiones poética, onírica, mágica, encantatoria, irracional, terrorífica y/o de puro vacío.

¿Cuál es la razón de que se haya elegido la localidad de Móstoles para realizar una investigación surrealista de su imaginario?

La razón es, sencillamente, que quien la ha elaborado vive en esa localidad durante años, donde es activo poética y políticamente, en su consideración radical, incluso revolucionaria, tanto en el plano individual como colectivo. Y ha sido desde lo colectivo que se ha llevado a cabo tal exploración, pulsando parte del inconsciente de esa población.

En este número de Salamandra se ha publicado una encuesta sobre la ciudad onírica. Las respuestas son realizadas por las mismas personas que firman los artículos de la publicación. ¿Por qué no se ha realizado la encuesta con personas de la calle?

Por la razón apuntada antes al hablar del comunismo del genio: la necesidad, y el deseo y el placer propios del juego, de investigar colectivamente y en tanto que grupo surrealista los distintos aspectos de la realidad. Entiéndase que el objetivo fundamental y prioritario de reencantar el mundo y cambiar la vida ha de hacerse quizás en primer lugar como individuos y como grupo, primer paso para considerar su interés en el plano social más general. Por ello mismo, la realización de una encuesta “interna” no excluye de ninguna manera la posibilidad de que se haga “externa”, que se proponga y se comparta con la comunidad. Y la encuesta sobre la ciudad onírica, precisamente, ofrece muchas posibilidades para ello.

Por otro lado, una encuesta similar se creó para esas “personas de la calle” (por cierto, los que firmamos los artículos también lo somos). Nos referimos a la encuesta sobre el “Imaginario de un Barrio”, que fue utilizada para la investigación de Móstoles arriba mencionada. La misma encuesta se ha realizado en otros barrios, especialmente en Lavapiés, donde, por ejemplo, fue entregada en mano, por ejemplo, a los asistentes a la última presentación de Salamandra en el Ateneo Cooperativo Nosaltres para rellenarla si lo deseaban. Actualmente esperamos las respuestas en la Oficina de Atención Surrealista que se abrirá a partir de este mes de enero un día a la semana  en ese mismo Ateneo, donde puede ser depositada por quien desee responderla todavía: el juego continúa.

¿Qué supone la subversión onírica?

 La subversión de la realidad de la vigilia diaria en sus formas dadas y  pretendidamente inamovibles, así como de los mecanismos de aprehensión que  facilitan esa fijación paralizante; de todo ello la razón instrumental sigue siendo  el enemigo al que vencer, desenmascarando su teatral irracionalidad, mediante  la puesta en circulación de las potentes fuerzas del sueño, del inconsciente, del  instinto y del deseo, irreductibles a toda civilización que tenga por objetivo  miserabilizar  la vida del ser humano, depreciándola y volviéndola utilitaria  para este mismo fin. A esta operación de demolición le es consustancial  una  operación de re-apasionamiento de la vida cotidiana y de redescubrimiento,  para lo cual la imaginación onírica se vuelve un medio perentorio,  imprescindible.

¿Si no podemos ver es porque nuestra visión se interpone?

Más que nuestra visión, que es una capacidad sensible de suma potencia  subversiva, lo que suele interponerse suele ser un conglomerado de ideas,  prejuicios y constructos mentales heredados, y no propios, clasificables como  ideología, hábitos y automatismos mentales. Toda esta delegación tiene hoy su  más funesta encarnación en la obsesión por hacer que todo se visibilice, que  toda sea transparente: levantar una gigantesca pantalla de imágenes cuyo  fulgor atraiga, hasta cegarlo, lo que hay de resto en la mirada humana. Una  operación, salta la vista, que tiende a opacar la visión, bajo su apariencia  contraria. Extirpar y deshacerse de ese envenenado caudal heredado de ideas y  condicionamientos pensados por otros es sin duda el primer paso para un ver,  digámoslo así, más “a-sombrado”, con lo posible en su naturaleza: atravesar la  formalización de lo visible, la nefasta igualación de la mirada, rebelarse contra  la institucionalización del mirar e ir hacia lo que de desconocido existe en lo  concreto. Frente a la visualización, siempre la visión: Desviando otro célebre   papillon surrealista, vosotros que deseáis ver, pensad en los que ya ven.

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Hojas secas ofrecidas a los asistentes. / JULIO JURADO

Hojas secas ofrecidas a los asistentes. / JULIO JURADO

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