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¡Zas! Madrid | August 23, 2017

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‘Señas de identidad’, de Juan Goytisolo: adiós al gran escritor recién fallecido

Reivindicación de ‘Señas de identidad’, de Juan Goytisolo: adiós al gran escritor fallecido
Pedro M. Domene

La vida nos lleva por caminos inexplicables que solo cuando los hemos recorrido somos capaces de justificar; un tanto le ocurre a la literatura y a la senda por la que adentramos a lo largo de los años para llegar hasta ella. A comienzos de la década de los 70 volví a una España franquista que agonizaba tras un largo período viviendo en una sociedad democrática: la RFA donde pasé una niñez y una juventud de absoluta libertad, en unas cómodas y calculadas vivencias de seguridad absoluta, aunque el clima y el carácter de sus gentes nada o poco tuvieran que ver con el sur cálido y poco generoso de una larga dictadura durante los 50 y los 60.

Me incorporé a ese ya mítico Bachillerato de 5.º, 6.º, Reválida, y un recién preuniversitario bautizado como C. O. U., y viví esos finales y agonizantes 72, 73, 74, y finalmente un 1975, que se convirtió en un año doblemente generoso para mí: la silenciada agonía y muerte de Francisco Franco y el ingreso en la Universidad, y luego vino ese no menos curioso proceso de democratización que supusieron la elecciones de junio de 1977. Fueron meses de agitaciones sociales: con nuevas experiencias académicas, la admiración de sucesivas huelgas, muchas movilizaciones estudiantiles y obreras, partidos que nacían y siglas que se sumaban a nuestro vocabulario, y toda una red de sindicatos que luchaban por una sociedad mejor, pero sobre todo la transformación, al fin, de una sociedad que respiraba sus primeros aires de libertad, y los días, las semanas y los meses se sumaban para ensayar un aprendizaje que, con el tiempo, se convertiría en la puesta de largo de una realidad democrática vivida durante los últimos cuarenta años.

Durante aquellos veranos previos, a las largas estancias estivales sin los libros de texto en las manos, surgiría esa otra alternativa, la que conformaría mi vida futura: la literatura, y fue así como la pequeña mochila se iba cargando con la modestia de mi lecturas, tan escasas como heterogéneas, muy poco escogidas y de poca profundidad: los clásicos ilustrados de mi niñez, que incluían los tebeos de los 60, Pantera Negra, El Jabato, Hazañas Bélicas, Terremoto, El Capitán Trueno o toda la saga de Mortadelo y Filemón, y luego los primeros acercamientos a clásicos como El último mohicano, Veinte mil leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la tierra, o en un salto vertiginoso, el descubrimiento de la colección Austral y Alianza Editorial con los clásicos de siempre, Lazarillo, Pérez Galdós, Pardo Bazán, Baroja, Cela, Torrente Ballester o Delibes y, un buen día, un extraño y sorprendente libro que, definitivamente, me convirtió en el lector y curioso literato que soy hoy: Señas de identidad, de un desconocido, para mí, Juan Goytisolo a quien descubrí por azar entre las novedades de Seix Barral en una modesta librería y que durante todos los años transcurridos se ha convertido en uno de los libros más emblemáticos del narrador barcelonés y que a día de hoy ha marcado el futuro de todo un proyecto literario de mis últimos cuarenta y cinco años.

Ha muerto Juan Goytisolo (Barcelona, 1931- Marrakech, 2017) y la prensa apenas si señala de él la imposibilidad de escribir en sus últimos tiempos y la falta de dinero para costear los estudios de sus ahijados que le han procurado un amargo final. En qué país vivimos pronto olvida a sus escritores incómodos y abandona aunque durante los más de sesenta años últimos hayan sido los más importantes representantes de la narrativa contemporánea en castellano y un inexcusable referente en la literatura universal. Las polémicas se olvidan, las obras y cuanto proyectan permanecen. Dejemos en paz a los muertos, vivamos su literatura.

Primera publicación de 'Señas de Identidad' (1966), en la editorial mexicana Joaquín Mortiz.

Primera publicación de ‘Señas de Identidad’ (1966), en la editorial mexicana Joaquín Mortiz.

Señas de identidad
Durante los años cincuenta se impone una concepción más utilitaria del arte narrativo que, por encima de valores estéticos, pretende denuncia injusticias sociales y contribuye a que el lector adquiera una concienciación de cambio en el sentido más amplio de su significado. Las novelas de la época muestran un concepto ético y cívico de la literatura y llevarán a cabo una praxis narrativa que en la Historia de la Literatura se calificaría como social.

Juan Goytisolo (1931-1917) ha sido el narrador del medio siglo de mayor resonancia internacional, aunque en las últimas décadas la sociedad literaria española se alejaba de reconocer el valor e importancia trascendental de sus obras. Con el paso del tiempo resultará evidente que su nombre y el conjunto de su obra se convertirán en una referencia imprescindible de la segunda mitad del siglo pasado. Fue autor de una abundante obra de ficción, sus trabajos críticos, ensayísticos y teóricos, además de sus largas estancias en Francia asesorando editoriales de prestigio han determinado el concepto de realismo social español. Dos etapas han marcado la trayectoria narrativa del escritor, imprescindibles para señalar sus primeros compromisos, y una posterior más calificada por el propio autor de adulta; en el primer caso se extendería desde sus comienzos hasta bien entrados los sesenta; en el segundo desde la fecha hasta la actualidad —señala, Santos Sanz Villanueva.

Juan Goytisolo. Fotografía de la editorial El Viejo Topo.

Juan Goytisolo. Fotografía de la editorial El Viejo Topo.

La primera etapa del Goytisolo
Su etapa de narrador arranca de 1954, cuando publica Juegos de manos y llega hasta 1966, cuando entrega su emblemática, Señas de identidad, que marcará una evidente ruptura con sus planteamientos narrativos anteriores. Un decenio que modificará su percepción del mundo, y vendrá determinada por una objetivación de la realidad mucho más visible en su obra posterior, cuyo tratamiento literario previo se había basado en modelos y lecturas juveniles que posteriormente se convertirían en la concreción de un estilo personal.

Las tres novelas de esta época: Señas de identidad (1966), Reivindicación del Conde don Julián (1970) y Juan Sin Tierra (1975) inician esa nueva etapa bien diferenciada en sus aspectos tanto técnicos como temáticos, y que para él suponen, al mismo tiempo, una fase de superación y la culminación de su trayectoria novelesca que abre nuevas posibilidades narrativas en el futuro. Sin duda, Señas de identidad es la obra más compleja y ambiciosa, publicada originariamente en México, por la Editorial Joaquín Mortiz, y supone esa ruptura anunciada por Goytisolo con el modelo narrativo del realismo social previo y una consecuencia del camino abierto por Luis Martín Santos y su Tiempo de silencio (Barcelona, 1962). Complejo y multiforme, quiere reflejar el vivir colectivo de la postguerra española y contar, sobre todo, la historia de un desarraigado, claro trasunto del autor, que expone en un íntimo y extenso soliloquio las razones de su ruptura irreparable con el mundo en que nació; desengaño y fracaso de sus ideales previos, protesta y rebeldía, fruto evidente de una profunda crisis moral e ideológica del narrador –protagonista, el libro se convierte así en una especie de confesión y examen de conciencia.

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