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¡Zas! Madrid | December 17, 2017

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No solo los sueños y los deseos son inmortales, también el escritor Edmundo Valadés

No solo los sueños y los deseos son inmortales, también el escritor Edmundo Valadés
Amelia Domínguez

. La memoria de Edmundo Valadés sigue vigente, veintitrés años después de su muerte

. ‘El cuento, revista de imaginación’ ha cumplido cinco décadas, en su segunda etapa

Se ha cumplido veintitrés años de la desaparición física del escritor mexicano Edmundo Valadés. Tiempo durante el cual nuestro país, México, se ha precipitado a un abismo de violencia y muerte. Una situación que, de estar vivo, tendría profundamente preocupado al autor de La muerte tiene permiso, como a la mayoría de los que aquí nacimos.

En este marco, y pese a la importancia de su legado literario, los homenajes a tan grande promotor del género cuentístico brillan por su ausencia, por lo menos en la memorabilia oficial. Por esa razón, un pequeño sector de la comunidad literaria mexicana ha emprendido una serie de acciones para recordar y, al mismo tiempo, demostrar que el creador de El cuento, revista de imaginación, no ha muerto, sigue presente entre los lectores con su breve pero intensa obra. Sí es cierto que, como él mismo anotó hace tiempo en un ensayo, «Escribir es existir en una dimensión más profunda».

Edmundo Valadés no ha muerto del todo, ha logrado la inmortalidad a través de sus libros, que se siguen leyendo, como aquel cuyo título retomé para dar nombre al presente artículo: Sólo los sueños y los deseos son inmortales, palomita.

La labor difusora del género cuentístico hispanoamericano, que el Premio Rosario Castellanos realizó durante años, perdura todavía, pues aunque la revista El Cuento que creó Edmundo Valadés en 1939, y reeditó en 1964, dejó de publicarse hace quince años, para fortuna de todos, el hidalguense Alfonso Pedraza recogió la estafeta hace dos años y tuvo la iniciativa de crear el blog El cuento, revista de imaginación, y subir ahí los textos breves publicados en los primeros veinte números de la revista en su 2.ª época, para que los lectores jóvenes que no la conocieron, lo hagan ahora.

Edmundo Valadés en la portada de El cuento, revista de imaginación.

Edmundo Valadés en la portada de El cuento, revista de imaginación.

A raíz del blog y de los aniversarios que se cumplen —cincuenta años de la segunda época de la revista, veinte años de la muerte de Valadés y el centenario de su nacimiento— a Pedraza se le ocurrió también editar una antología, con textos inéditos de los autores de ficciones breves que habían publicado en la revista. Como resultado de esta compilación, el libro Minificcionistas de El cuento, revista de imaginación, recoge ciento tres coautores de México, Argentina, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Cuba, Panamá, Uruguay y Venezuela, bajo el sello de Editorial Ficticia.

En su interés porque el cuento como género fuera abordado y reconocido, el escritor Edmundo Valadés —galardonado con la Medalla Nezahualcóyotl en 1978 por la SOGEM— fue forjador de cuentistas de la talla de José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis, a quienes a finales de la década de los 50 impartía un taller literario en su propia casa de la colonia del Periodista. El propio Pacheco reconoce en el prólogo al libro Sólo los sueños y los deseos… (Editorial Océano 1986), la generosidad y la paciencia de Valadés «para escuchar los primeros borradores de nuestro aprendizaje interminable» en sus sesiones de taller las mañanas de los domingos.

La huella del autor de Las dualidades funestas, se imprimió también en Puebla, en donde el gobierno del Estado a través de la Dirección de Promoción Cultural creó en 1972 el aún hoy más importante concurso literario en la entidad: el Premio Latinoamericano de Cuento al que puso su nombre “Edmundo Valadés”, del cual el aludido fungió como jurado, junto con otros enormes escritores, Juan Rulfo y Juan José Arreola, durante siete años consecutivos.


En los primeros años del concurso no se tuvo mucha respuesta por parte de los cuentistas, pero una vez que se empezó a publicitar en la revista El Cuento, empezó a atraer la atención e interés en Centro y Sudamérica, y a partir de 1976 fue creciendo el número de participantes. En 1981, la Casa de Cultura de Puebla y la Editorial Premiá publicaron la primera antología del concurso con los textos ganadores de los primeros ocho años, bajo el título de El presente es perpetuo.

Al cumplir veintidós años, en 1994, la Secretaría de Cultura estatal publicó la compilación de los trabajos ganadores del concurso, bajo el nombre Antología del Cuento Latinoamericano “Edmundo Valadés”, que alcanzó a incluir un prólogo del narrador, periodista y ensayista sonorense, signado en el mes de octubre, un mes antes de su fallecimiento.

En este vigésimo aniversario de su muerte, en México sus seguidores y lectores celebraremos a Edmundo Valadés con la reelectura de su obra en diversos foros culturales, con la publicación de diversos artículos como éste en medios impresos y digitales, y recordando sus palabras en torno al oficio: «Escribir es también un coraje, un arrojo, una cálida y ansiosa desesperación por poder transmitir el reflejo de la realidad o el sueño acumulados en la conciencia».

Larga vida maestro…

Amelia Domínguez es autora de los libros de cuentos: Después de tanto silencio (edición de autor, México 1989) y En la boca del incendio (BUAP-Daga Editores, México 1999, reimpreso en 2005).  Ha publicado artículos sobre cultura y creación literaria, así como poesía, cuento y entrevistas en las revistas: Guchachi Reza de Oaxaca, Encuentro de Veracruz de Xalapa, Veracruz, Crítica y Graffilya, editadas por la Universidad Autónoma de Puebla, entre otras.

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