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¡Zas! Madrid | July 21, 2017

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El universo turbador de Anne-Marie Schneider, en la exposición del Reina Sofía - ¡Zas! Madrid

El universo turbador de Anne-Marie Schneider, en la exposición del Reina Sofía
Emilia Lanzas

Hasta el 20 de marzo, se podrá ver en el Museo Reina Sofía la primera exposición en España de la artista francesa Anne-Marie Schneider

Esta muestra recoge una extensa selección de doscientas cincuenta de sus obras, entre dibujos, pinturas y vídeos, que explora la evolución artística de Anne-Marie Schneider desde 1988 hasta 2016, y que permite conocer su trayectoria desde sus primeros dibujos, marcados por la sobriedad lineal anti-pictórica, hasta la introducción de la mancha de color a finales de los años 90, y la posterior alternancia del blanco y negro con el color y el uso de otras técnicas. Un largo recorrido que nos muestra a una artista compleja con una obra de fuerte contenido literario, turbador y crítico.

Los dibujos
La exposición de Anne-Marie Schneider se inicia con dibujos de trazo sencillo realizados sobre hojas (carboncillo, tinta sobre papel, acuarela y gouaches). Sorprende de ellos la fuerza de su imaginario: figuras, animales y objetos que se desarman y rearman recreando sobre el papel un mundo entre fantasmal, absurdo y onírico.

La condición de la mujer está muy presente en su obra, como muestran algunos de sus dibujos: (Sin título) Borracha, Mujer desmembrada, Mujer-parto… Así como la soledad, la  sexualidad, la política y la violencia (como se representa en la serie de dibujos a carboncillo dedicada al desalojo de los ‘sin papeles’, refugiados en la Iglesia de Saint-Bernard en París en 1996), y una especie de humor negro y sátira como muestra la serie Trépasser (Fallecer),1988.

La literatura y el pensamiento
En la obra de Anne-Marie Schneider, tanto pictórica como visual, está la admiración que la artista siente por poetas, escritores y pensadores que han influido de alguna manera en su forma de crear como Virginia Woolf, Frank Kafka, Robert Walser, Unica Zürn…,  y que han actuado como referentes que le permiten explorar ámbitos temáticos nuevos basados en la narración.

Además, en el trabajo de Schneider se aprecia también una presencia recurrente al cuento y a la fabulación. La artista se apropia de cuentos, fábulas, imágenes y símbolos para convertirlos en herramientas de trabajo. Como apunta Jean-François Chevrier, uno de los más destacados conocedores de su obra: «Schneider ama las parábolas, en especial los cuentos y las leyendas, porque le dan los motivos con los que puede improvisar, a la vez que crea un espacio para la imaginación y para desafiar las convenciones».

Los vídeos
La muestra ofrece también las cuatro películas que ha realizado Schneider hasta la fecha. Sus montajes son como un collage, de metrajes muy cortos, donde se visualizan las desuniones entre dibujos, tomas de vistas, sonidos y música. En ellos utiliza dibujos junto a imágenes del mundo real.

La primera película Sans titre (Sin título, 1999-2001) trata un material heterogéneo, disonante, grotesco, sobre la base del dibujo de animación. En Code Barre (Código de barras, 2000-2001) recurre a la metáfora de los objetos vendidos en un supermercado en donde viajan por la cinta transportadora, entra las bolsas de carne y las figuritas de Navidad, los cuadros. En la película Mariage (Matrimonio, 2003), Anne-Marie Schneider ofrece una visión torturada del matrimonio y la maternidad. Su última película, Comme un chien (Como un perro, 2007), habla de la muerte conjugando la visión cotidiana, el sensacionalismo con el que a veces se aborda esa cuestión en los medios de comunicación y su vertiente literaria, utilizando para el título del vídeo las últimas palabras del protagonista de El proceso, de Kafka:  «¡Como un perro!».

El trabajo de Anne-Marie Schneider está presente en colecciones francesas como las del Musée d’Art moderne de la Ville, Centre Pompidou y Fonds National D’art Contemporain de París; como también en el Musée des Arts Contemporains, en Bruselas; Museum Overholland en Ámsterdam y Museum Het Domein en Sittard y en la Yale University Art Gallery de New Haven.

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