Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

¡Zas! Madrid | October 24, 2017

Scroll to top

Top

No Comments

Bajo el signo de Atenea reúne a diez aforistas españolas del siglo XXI

‘Bajo el signo de Atenea. Diez aforistas de hoy’, entre la filosofía y el verso
Pedro M. Domene

Bajo el signo de Atenea antología de las diez escritoras más representativas del aforismo en España

El término aforismo proviene del griego ἀφορίζειν, que significa definir. Y según el diccionario, el aforismo es una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en una ciencia o arte. El aforismo pretende expresar un principio de una manera sucinta, coherente y en apariencia cerrada.

Un aforismo forma parte de una idea poética, de una idea literaria, un tipo de escritura mediante la cual se puede emitir una idea fulminante. El término fue utilizado por primera vez por Heráclito de Éfeso, refiriéndose a una serie de proposiciones relativas a los síntomas y al diagnóstico de enfermedades. Este concepto se aplicó a la ciencia física y, posteriormente, se fue generalizado a todo tipo de principios. Para algunos autores, los aforismos nunca coinciden con la verdad, o son medias verdades o verdades a medias. Esta capacidad del lenguaje para poder ocultarse o para refulgir ha cautivado a muchos escritores, que encuentran en el aforismo un camino para deslumbrar con su capacidad de pensamiento.

Bajo el signo de Atenea
Manuel Neila reúne a diez aforistas en una antología que titula, Bajo el signo de Atenea (2017) y el antólogo sostiene que para George Steiner el epigrama, el aforismo y la máxima son los haikus del pensamiento. Y añade que Humberto Eco afirma que no hay nada menos definible que el aforismo, pero según José Ramón González parece resistir tenazmente cualquier intento de caracterización precisa y definida.
En el prólogo a su edición Neila escribe que:

«La renovación del aforismo moderno o literario coincide en el tiempo con la aparición de la escritura fragmentada, ligada inextricablemente a la mentalidad romántica»

Para Neila otro de los rasgos que distinguen al aforismo moderno «es su literaturización del enunciado que acaba de homologar esta modalidad expresiva con el discurso poético en la visión esteticista del escritor de la modernidad»; y un tercero que, de alguna manera, contribuyó a su renovación fue su «reforzamiento del carácter subjetivo del conocimiento y el desplazamiento de las prescripciones morales por la sugerencias éticas».

La voz de la mujer
Otra de las singularidades del aforismo moderno es la irrupción de la voz de la mujer que se venía reclamando desde tiempo atrás, y que aparecería ya en el clasicismo francés para desarrollarse plenamente en el Romanticismo centroeuropeo; sin embargo, en lengua alemana las mujeres no ocuparon un lugar destacado hasta finales del XIX, y en el ámbito anglófono, la escritura del aforismo no se normalizará hasta el pasado siglo XX, si exceptuamos el caso de Emily Dickinson cuyos poemas se parecen a auténticos aforismos. Y con respecto a las letras hispanas, con honrosas excepciones: Marian Frenk-Westheim, María Zambrano o Dionisia García, hasta bien entrado en XXI, caso de las diez aforistas que cultivan el género con probidad y se convierten en el mejor ejemplo de la práctica de escritura discontinua, aunque pertenecen a varias generaciones, según el antólogo de Bajo el signo de Atenea, a tres concretamente: las veteranas Carmen Canet (Almería, 1955) e Isabel Bono (Málaga, 1964), calificadas como generación de la democracia; la denominada, de entresiglos: Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968), Gemma Pellicer (Barcelona, 1972), Carmen Camacho (Alcaudete, Jaén, 1976) y Erika Martínez (Jaén, 1979) y las más jóvenes y recientes, Victoria León (Sevilla, 1981), Eliana Dukelsky (Buenos Aires, 1982), Azahara Alonso (Oviedo, 1988) y Raquel Vázquez (Lugo, 1990), la mayoría con un libro de aforismos publicado, y/o seleccionadas en antologías sobre el género.

Intencionalidad literaria
Como asegura Neila, el aforismo hipermoderno o actual ha asumido sin inconveniente alguno la intencionalidad literaria hasta el punto de que aquel de intención poética ha terminado por convertirse en el preferido de las aforistas, contribuyendo de esta manera, y en buen medida, a la normalización y enriquecimiento de este tipo de escritura.

Para Carmen Canet «el aforismo responde al aire ligero, fragmentario de nuestro tiempo (…). Los aforismos son instantes necesarios, terapéuticos, son comprimidos que deben tener su dosis de concisión, reflexión, humor, amabilidad, compromiso, crítica y verdad». Gemma Pellicer sostiene que «la práctica de este género ha ido a menudo de la mano de la reflexión (…) y al cabo de estos pensamientos literarios pueden convertirse en proyectiles de largo alcance».

 


Submit a Comment