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¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural | June 22, 2017

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El escritor y poeta Sergio Abaldi reflexiona en torno a su poética crítica y a su ‘voluntad del decir’ - ¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural

Emilia Lanzas

La obra de Sergio Abaldi ofrece una poética crítica que abarca aforismos, relatos, versos y fotografías que, a menudo, teatraliza en el escenario. Toda su literatura posee un neto corte filosófico, impregnada como está de lo que el propio autor llama “la voluntad del decir”. Él mismo edita sus libros y los distribuye a través de su correo electrónico: sergioabaldi@hotmail.com.
Su bibliografía consta de cinco libros publicados y uno en proceso de edición los cuales proponen una interacción literaria y fotográfica:
Argentina y sus escritores, Antología Nuevos Poetas (Ed. Nuevo Ser 2003); El eterno grito de la existencia – Sentencias Viscerales I (Ed. Nuevo Ser 2004); El eterno grito de la existencia – Sentencias Viscerales II ( 2007), El eterno grito de la existencia – Sentencias Viscerales III (2011), El eterno grito de la existencia – Sentencias Viscerales IV (2013) y El eterno grito de la existencia – Sentencias Viscerales V (2016), todos editados en el Ed. Centro Cultural Borges.

Sergio-Albaldi-en-el-stand-de-la-Sociedad-Argentina-de-Escritores-en-la-última-feria-del-libro-de-Buenos-Aires.

 Sergio Abaldi en el estand de la Sociedad Argentina de Escritores, en la última Feria del Libro de Buenos Aires.


Sergio Abaldi en el estand de la Sociedad Argentina de Escritores, en la última Feria del Libro de Buenos Aires.

Sus libros se han constituido como material de estudio en universidades de diferentes países: en el Seminario La actualidad de lo bello, en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires; en la Cátedra Superior de Traducción Literaria, Lessius Hogeschool, de la Universidad de Lovaina; en la Cátedra de Filosofía, Licenciatura de Tecnología y Salud, de la Universidad de La Habana; en las Cátedras de Castellano, Sciences PO, del Instituto de Estudios Políticos de París…

Portada-del-libro-Sentencias-Viscerales-III

«No sé ni me importa saber si estoy haciendo algo nuevo, pero sí sé que es algo distinto. Que el tiempo lo juzgue»

Posees una única y continuada obra que, como un corpus artístico, se abarca e interactúa en múltiples expresiones: poemas, aforismos, relatos, fotografías, performances; y todo ello englobado bajo el título común de El eterno grito de la existencia. Además, deseas perpetuar visualmente los libros manteniendo las mismas portadas y contraportadas e iguales títulos variando solamente los subtítulos. ¿Por qué esa unicidad y esa persistencia?

Pensé desde el inicio nunca ir en línea recta sino de manera circular, entiendo que no hay lugar al que dirigirse más otro que hacia sí mismo. Uno gira de continuo, ocurre que se debe estar atento, hurgar dentro de sí y tener la habilidad para que ese rodar no sea en falso y sí en cambio una recreación cíclica. Desde esta concepción de circularidad quise, merced a las expresiones que vos mencionas y otras que eventualmente puedan surgir, establecer pluralidad con el fin de precisar unidad de contenido… Hacer de la obra una especie de “suite” para que desde las diferentes aristas que la misma posee, aborde el tema recurrente, esto es, “el hombre y la actitud que este adopta ante un origen sin respuesta”.
Con respecto a no variar las portadas y títulos, sí únicamente la numeración de los subtítulos, digo que asistimos a la era de la “educación a través de la imagen” y al carecer yo de toda maquinaria de apoyo publicitario, pensé que el hecho de insistir en mantener las mismas tapas y contratapas de los libros con dos imágenes de una de mis series fotográficas, ayudaría a instalar visualmente la obra. Solo eso…, es una más de mis meras apreciaciones, ninguna otra cosa detrás.

Cubierta-de

En el prólogo escribes: «La ambiciosa tarea de encarnar un ensayo sobre los vaivenes de la existencia me conduce a martillar directamente sobre el hombre y la actitud que adopta ante un origen sin respuesta». ¿Definirías tu obra como existencialista?

No puedo imaginar la obra en otro punto que no sea ese. De hecho me gusta así hacerlo. Lo existencial como esencia es aquello que pone en vilo al hombre, al ser humano en su devenir en cada acción que a cabo lleva. Le pese a quién fuere, léase ciencias, políticas o religiones, no tengo certeza de nada. Digo entonces que quizá sea una eterna sin respuesta aquello imperativo fundamental lo que sostiene a la humanidad y su razón de ser.

En Sentencias Viscerales III escribes: «Cómo podría tener el tupé de creerme escritor en esta época de apuradas definiciones en la que cualquiera, a cualquiera premia, inundándolo todo con rótulos importantes… Dejo el trámite de esa distinción al tiempo. Yo, o el que dentro mío está, sólo escribe porque considera su mejor manera de ausentarse del mundo habitado». En este texto tuyo realizas una crítica al mundo literario, ¿qué tendrías que añadir en cuanto a la actualidad literaria y editorial argentina?

En esta observación no siento yo que solamente se apunte al sector literario, pienso que aplica también a todos los órdenes de la sociedad, lugar en el que ha florecido un algo de nada instalado en el mundo como una sensación de contención. Me refiero a una globalización que merced a políticas distractivas levanta falsos estandartes de inclusión… De integración, se vale de la mediatización de las cosas y a través de una frenética propaganda que disfraza la escoria de sus intereses procesa y emplaza de manera industrial únicamente productos, sin reparar en “el país de” contenidos “nunca jamás”.

En cuanto al presente literario creo que llegamos a un punto en que hay más escritores que lectores. Sí, lo digo irónicamente pues veo que actualmente el rebalse de material ofertado, ya sea por sello o por autor, incurre, para aquellos escritores noveles o paralelos al aparato comercial, en el error de dejar descuidado en extremo el ejercicio distributivo y de exposición de sus letras. Poco o nada sirve cientos de ejemplares publicados si a la par no se activa eficientemente la circulación de obra.
De ahí surge la importancia de no cejar, de parte del autor, el propagar su trabajo para que alcance ojos contemporáneos ajenos. Quiero decir, es aquí donde el autor debe convertirse en el Quijote de su obra.
Por consiguiente, expreso que un escritor escribe porque tiene algo que decir, y si esto trasciende en vida del autor, la erupción ha comenzado, pues la obra se ha fundido al tiempo de su muerte por adelantado. Luego, en el futuro lejano, el tiempo será también el único árbitro capaz de endilgar sepulcro o ramificación a “eso” que él ha elaborado y lanzado para que navegue la incertidumbre.
Esto no debe sonar determinante; sobrados ejemplos de trascendencia hay de quienes nunca editaron; solo pretendo contar, desde mi experiencia, desde un hacer independentista, las vicisitudes de un emprendimiento que no quiere sentarse a la espera de un milagro y de ningún editor. Manejo mis obras en forma independiente, por eso en cuanto a las editoriales, por ahora elijo no conocerme con ellas. Cuando de la faz de la tierra mi cuerpo sea borrado, tendrán tiempo de hurgar en mi obra, aunque dudo que así lo deseen… cosa que quizá deba ser tomada como una bendición.

Tanto la estructura literaria como las series fotográficas que realizas, requiere de un lector cómplice dispuesto a participar con el escritor y fotógrafo —contigo—, en una especie de itinerario artístico.

Sí, es tal como lo describes y justamente desde los prólogos, en los diferentes libros, empujo a ese ejercicio. En ellos se indica como hube concebido el trabajo y pregono compartirlo en ese sentido, es decir, vincular sus diferentes líneas de representación, ya sea literaria, fotográfica, teatral y de recitación, sin intención otra que la invitación a deshacer la concepción de las diferencias instauradas como tales, para establecer efecto de unidad dentro de la geometría del tiempo. En definitiva se trata de exponer y exponerme, desdoblado y en plural; algo que tanto me gusta hacer para terminar diciendo siempre lo mismo: «luego, más allá de todo aquello que por mí haya sido expuesto, cada quien deberá hacer de y con la obra lo que se le antoje».

Serie-fotografica-de-Sergio-Abaldi

En las fotografías y en el diseño de las páginas hay un continuo juego entre el blanco y el negro y su amplia escala de grises. ¿Qué quieres expresar con ello?

La apreciación de los colores es un fenómeno subjetivo, es una tasación visual que se improvisa en el cerebro al interpretar los signos nerviosos que le envían las neuronas sensibles a la luz que moran en la retina del ojo… Un ojo que instruido por el lenguaje mira ebrio de nada y a razón de luz escasa percibe en blanco y negro. Develo así aquí, un críptico mensaje que está en un pasaje de uno de los libros expresado en poema:

«Por más que el sol
se derroche en auroras,
quien no haya comprendido
como transitar sus noches
¡jamás amanece!»

Ulteriormente el juego entre el blanco y negro al que haces referencia, sólo tiene que ver por mi afección a la fotografía analógica con el posterior revelado en el laboratorio b&n. Creo que para aquel que esto ha experimentado, la resultante es un hecho sumamente romántico por creativo y por artesanal.

En tu libro IV realizas una edición en cinco idiomas: castellano, alemán, inglés, francés y ruso. ¿La traducción a estos idiomas tiene un sentido comercial o simbólico?

Estimo que estás hablando con el peor de los mercaderes de la literatura, máxime al estar arrimado a la estirpe de los poetas. Así que si me permites quiero expresar y sostener, yendo más a fondo aún, que en mi caso el proyecto adolece de pretensión de rédito monetarista alguno más que el destinado a la autogestión editorial independentista que he asumido, por ello, la traducción a otras lenguas, suma al sentido de pluralidad que siempre estimé presentar en mis trabajos. Sólo eso.

Eres tu propio editor: te ocupas de la publicación, distribución y exposición de tus libros de forma totalmente independiente, a través de una venta que funciona como una rueda que se autoabastece. ¿Esta forma romántica de concebir la venta de los libros podría acabar con el mercantilismo y la industria de literatura basura actual?

Sinceramente nunca me propuse dar esa batalla. Sé que llevo a cabo una manera bastante particular para moverme en el sistema, creo que la única forma de escaparse de esto es estar en esto sin ser esto… Moverse con todos, pero no como todos, una especie de eremita en sociedad. Se debe saber entrar, pero también entender cuando retirarse a tiempo para no ser absorbido… Moverse de manera resbaladiza, como un anguila quizá.
En cuanto a lo que te refieres como la llamada literatura basura y el mercantilismo, para mí son la misma cosa por ser consecuencia una de lo otro, en definitiva van de la mano como muchas otras de esencia carentes. Personalmente creo que el capitalismo, tal como deviene, es un proceso muerto, asistimos su último estertor. Se destruirá a sí mismo, de manera orgánica. Claro que hablo de cientos de años quizá. Sí, lógico que pensar en cientos de años, para la vida de un ser humano es toda una eternidad, pero en términos históricos esto es un suspiro.
Y si el hombre continúa posado en el cómodo engranaje del eterno retorno se extinguirá junto a esta era monetarista, rapaz, descremada y sin azúcar.
Por eso es necesario y fatal un ser que archive esa comodidad, que entienda que deberá sepultarse a él mismo, pues esta versión ausente de sí mismo, así no sirve. Es fundamental un cambio en la concepción del origen.
Hasta ahora nada indica que esto último fuese a pasar… Y que no suene apocalíptico ni descabellado, basta con pensar que el inicio fue un mundo sin el hombre. Entonces por qué imaginar uno nuevo con él incluido.

Sergio-Abaldi-recitando-sus-poemas

¿Cómo realizas las performances, la dramatización de tus poemas?

Inevitablemente debo tornarme intimista ante la pregunta. Todo comenzó merced a mi buena memoria. En las invitaciones que me proponen para asistir a las diferentes ferias del libro de aquí, del exterior o en aquellas universidades en las cuales los libros son objeto de estudio, llevo a cabo la recitación de los escritos y poemas. En uno de esos eventos coincido en con un amigo de la infancia, Néstor Navarría, hoy actor y director de teatro. En ese reencuentro me dice “tenés todos los textos en la cabeza, te propongo que le demos una impronta teatral”. Fue así que comenzamos a unir los poemas cosiéndolos con una historia entre un intelectual, agente literario (José Manuel Lourdes Arriaga) y un poeta que se enredan en un sin número de relatos y poemas que de continuo arrastran hacia a la reflexión. Como condimento, lo onírico y lo tangible coquetean en un escenario atemporal en el que ambos o lo que quizá sólo sea el alter ego del intelectual, permanentemente cavilan sobre el hombre, sus acciones cotidianas y la actitud que este adopta ante un origen sin respuesta.
Sin llegar a ser una obra de teatro por carecer de una estructura dramática convencional germinó así El eterno grito de la existencia una performace teatral de poesía.

¿Qué comprende “la voluntad del decir”?

Vale aquí esquematizar sucintamente la introducción a la problemática de lo estimado en esta obra como “la voluntad del decir”. Bajo esa sentencia intento edificar cada escrito en relación al pensamiento filosófico y dejar de lado el discurso literario pragmático y descriptivo encadenado a la asociación única y directa de lo primero práctico conocido. Recreo la profundidad del pensar metafísico presentándolo en poemas…, en prosa poética de neto corte filosófico. Sostengo que ninguna filosofía puede dejar de ser visceral pues está componiendo un pensamiento nuevo, ideas totalmente atípicas, propone ejercer desde una estructura mental diferente. Al valerme así de lo inmediato anterior mencionado para que todo eso devenga en poema, en un poema que si poema pretender ser, debe de antemano saberse en sí mismo una balsa a la deriva, y que por ello gritará su desgarro, y si ese grito duda, cuestiona, pregunta, dice y arranca una emoción, manifiesto entonces que ha nacido la “voluntad del decir” en mi poesía… Sino, a la basura.
No sé ni me importa saber si estoy haciendo algo nuevo, pero sí sé que es algo distinto. Que el tiempo lo juzgue.

Comments

  1. Albertina Diego

    Muy interesante la entrevista. Un creador singular, sin duda.

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