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¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural | May 23, 2017

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Sobre el primer movimiento de vanguardia: el Futurismo

Sobre el primer movimiento de vanguardia: el Futurismo
Inés Mendoza

¿Qué nos depara el futuro? Desde tiempos remotos, una buena parte de la humanidad se ha hecho esta pregunta. Como es natural, el arte no es una excepción, y desde el Franskenstein de Mary Shelley hasta nuestros días, pasando por la ciencia-ficción distópica, numerosas escuelas y corrientes artísticas han intentado responder a la pregunta por el futuro. Siendo así, no es raro que la preocupación por el devenir del hombre ocupara un lugar central en lo que la mayoría de los especialistas considera el primer movimiento de vanguardia en la historia del arte: el Futurismo. Algo que, por suerte, podremos comprobar en la exposición que la Fundación Juan March dedica a Fortunato Depero, uno de los representantes más originales de esta escuela, y que permanecerá abierta desde octubre de este año hasta enero del año próximo.

 

 

El artista italiano Fortunato Depero.

Como se sabe, el movimiento que fundara Filippo Tomasso Marinetti con la publicación de su primer Manifiesto Futurista (1909), tuvo desde sus inicios una fuerte vocación renovadora. En realidad, ya para entonces la voluntad de cambio en las artes había sido más frecuente y más radical de lo que se suele creer: No en vano Marinetti militó durante sus años juveniles en las rebeldes filas del Simbolismo. Sin embargo, antes de la irrupción del Futurismo, ninguna corriente o movimiento había conseguido librarse por completo del peso de la tradición estética. Entre otros aportes fundamentales, debemos al Futurismo un proyecto que dejaría su impronta en el pensamiento de toda la vanguardia ulterior: la aspiración a un tipo de arte que trascendiera sus propios límites. Un arte capaz de contribuir de modo activo a la transformación de la sociedad e incluso del ser humano. Precisamente con este fin, nace el “arte-acción”, una fórmula ideada por el grupo de Marinetti; y destinada a destruir los cimientos de la tradición cultural y a revolucionar la sensibilidad del hombre, que a partir de ese momento tenía el deber de concebirse a sí mismo como un ser tan dinámico, simultáneo y veloz como las máquinas, auténticos símbolos del futuro a ojos de esta vanguardia.

 

 

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Pintor, diseñador, cartelista, publicista, escenógrafo y puede que visionario, Depero fue uno de los artistas más inquietos y polifacéticos del Futurismo. Entre sus múltiples contribuciones al arte, hemos de subrayar su “Casa de Arte futurista”, ubicada en Rovereto y que se puede visitar en la actualidad. Además, en 1915 publicó junto a Giacomo Balla el célebre manifiesto La reconstrucción futurista del universo, que iniciaría la fase heroica del movimiento y donde, entre otras cosas, se habla del “juguete futurista”, llamado a estimular la creatividad infantil con miras a un nuevo sujeto social.

La exposición “Depero Futurista” recoge una rica y variada selección de la producción de este artista lúdico y fecundo: cuadros, tapices, juguetes, carteles, revistas, manifiestos, grabaciones sonoras (no sólo de Depero, sino de otros miembros del movimiento), fotos, bocetos, vestuario teatral, etc.

En la muestra destaca la impresionante reconstrucción en tamaño natural de la escenografía que Depero ideó hacia 1917 para la obra El Ruiseñor, auténtico deleite para los amantes de la imaginación y la magia. También es de agradecer la presencia de algunos objetos, como los famosos chalecos futuristas o el poético juguete al que Depero tituló “Los comedores de corazones”.

Escenografía que Depero ideó para la obra El Ruiseñor.

La disposición del recorrido de la sala es excelente, pues evoca con gran tino el colorido y la complejidad espacial de la estética de este movimiento, sin que el visitante llegue a desorientarse nunca.

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Pese a los aciertos más que notables de esta muestra, queremos señalar al público un marcado predominio en ella de las actividades publicitarias de Depero, en detrimento de otras facetas suyas más innovadoras o menos conocidas. El discurso del programa abunda en la misma dirección, mientras que, para poner un ejemplo, la (problemática) relación entre los futuristas italianos y los rusos apenas se aborda.

El futuro es siempre una pregunta. Eso lo sabemos todos. Lo sabe también el arte contemporáneo, al menos en los casos en que asume las responsabilidades que le corresponden. El Futurismo fue la primera vanguardia, y como tal afrontó el futuro con un optimismo que desgraciadamente desmentirían muy pronto acontecimientos como las dos guerras mundiales. Sin embargo, es innegable que tanto la cosmovisión futurista italiana como la rusa, nos dejaron una herencia valiosísima que más tarde recogieron y alteraron movimientos como el Dadá o el Surrealismo, y que responderán de una manera muy distinta a la pregunta por el porvenir.

(Inés Mendoza arquitecta y escritora. Imparte talleres en la Escuela de Escritores de Madrid de Relato y Vanguardia, Relato Iniciación y Avanzado, Escritura Creativa, etc. También ha dado cursos en el Museo del Romanticismo y el Festival Coruña Mayúscula. Ha participado en calidad de autora invitada en el congreso Laberinto de centenariosuna mirada trasatlántica (AEELH, Universidad de Granada). Sus relatos han sido galardonados en varios concursos y recogidos en antologías como Mar de pirañas, nuevas voces del microrrelato español (Menoscuarto). Su libro de relatos El Otro Fuego, publicado en la editorial Páginas de Espuma, ha sido recomendado en El Cultural, Radio Nacional Exterior, Babelia, Culturamas u Onda Cero, entre otros).

Comments

  1. Mauricio Paula

    Serían unos fascistas, pero poseían mayor creatividad, fuerza y libertad que la mayoría de los creadores actuales que sólo quieren agradar al mercado para vender.

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