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¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural | May 23, 2017

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La dulce rebeldía en los versos de la poeta Alfonsina Storni

La dulce rebeldía en los versos de la poeta Alfonsina Storni
Emilia Lanzas

Las grandes mujeres, antología ilustrada de Alfonsina Storni

 

Esta nueva edición -ilustrada por  intensos dibujos de Antonia Santolaya-,  de Nørdica, recoge poemas de varios de los libros publicados por Alfonsina Storni abarcando los dos períodos en los que se suele dividir su obra: el primero, ligado a una retórica postromántica y al modernismo tardío (como es el caso de: La inquietud del rosal, El dulce daño e Irremediablemente); y el segundo, que la acerca a las vanguardias tanto por la apertura de los temas como por la sintaxis y el uso del verso libre (como es el caso de Ocre, Mundo de siete pozos, Mascarilla y trébol); más un poema “Voy a dormir” no recogido hasta ahora en ninguna publicación.

Portada

“Déjame sola: oyes romper los brotes…
Te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…”

Para comprender la poesía de Alfonsina Storni se suele resaltar la contraposición entre su estética y su actitud ideológica; pero también entre sus dos personalidades contrapuestas. A veces parece una mujer frágil y decadente, en el más puro y falso estilo “femenino” (con su dolor resignado que invade toda su retórica); y otras, surge la voz ronca de la feminista y de la luchadora contra el sometimiento al poder económico y cultural falogocéntrico.

Es la publicación de Ocre (1925) lo que marca su toma de conciencia, su liberación de los corsés formales y de los contenidos de mujer solamente apta para enamorarse. Un cambio radicalizado por el suicido, en 1936, de su amigo y escritor Horacio Quiroga. El poema que Alfonsina le dedicó presagia su propio suicidio:

 

“Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…

Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán”.

ilustracion

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