Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural | May 23, 2017

Scroll to top

Top

No Comments

Se publica la obra completa del maestro del cuento contemporáneo, Medardo Fraile

Se publica la obra completa del maestro del cuento contemporáneo, Medardo Fraile
Pedro M. Domene

El escritor Medardo Fraile murió el 9 de marzo de 2013. Esta nueva edición ampliada de sus Cuentos completos, recoge sus últimos relatos inéditos

La editorial Páginas de Espuma publicó Escritura y verdad. Cuentos completos de Medardo Fraile en 2004, en una cuidada edición y un excelente prólogo-estudio de Ángel Zapata, que recogía la totalidad de las colecciones publicadas por el madrileño en los últimos cincuenta años, entre 1954 y 2004; es decir, el conjunto de la totalidad de su obra breve, y quedaban fuera sus libros de corte infantil y juvenil, El gallo puesto en ora (1987), Santa Engracia número dos o tres (1989), El rey y el país con granos (1991) y Los brazos invisibles (1994).

Ángel Zapata subrayaba entonces que «Medardo Fraile es el primer autor español que está buscando muy conscientemente, allá por los años cincuenta del pasado siglo, una narratividad específica y diferencial del cuento», aquella otra cualitativamente distinta del estilo de la narratividad propia de la novela. Y aseguraba que era uno de los cuentistas decisivos en la literatura del siglo XX, y aún a día de hoy su cuentística continúa siendo tarea de investigación filológica de los estudiosos del cuento en el mundo.

Los años han confirmado una realidad literaria, y el paso del tiempo nos otorga la razón a quienes desde mucho atrás preconizábamos, y en diversas actuaciones y/o en medios de comunicación literarios y especializados, que contribución de Medardo Fraile (Madrid, 1925- Glasgow, 2013) como escritor de cuentos en la postguerra española fue significativa, desde el inicio mismo de su producción, Cuentos con algún amor (1954) y su más reciente, y última entrega, Antes del futuro imperfecto (2010), incluida la selección y traducción de algunos de sus relatos.

Ángel Zapata, también editor de esta segunda edición de los Cuentos completos (2017) afirma que Medardo Fraile es uno de los grandes estilistas en castellano del siglo XX, y cuesta trabajo imaginarlo bajo la efigie heroica del disidente. Fraile es una respiración de la escritura, un color o una música, y su estilo un auténtico juego, o una invención, la sorpresa de un hallazgo que configura un semblante del texto. En una generación de estilistas, nominada como “los niños de la guerra”, Fraile es un disidente porque nunca tuvo el estilo como norte y así, cuando leemos sus cuentos, el planteamiento de sus relatos es algo más y algo menos que una historia, es decir, un asunto y una trama expandida por su escritura en una enunciación incierta, que desestabiliza, como sostiene Zapata, por cada una de las letras que muestran subjetividad. Los criterios seguidos en esta revisión y edición son los mismos que en la primera, y se reproduce todo el aparato crítico y expositivo anterior en lo básico.

Cuentos de siempre e inéditos
Del total de su producción se incluye un apéndice titulado, “Últimos cuentos”, un total de diez que habrían de conformar su siguiente libro, sin título previo, y además se publican dos textos, “La creación del cuento (Síntesis) (2012)” y la presentación que dictara Fraile con respecto de la edición de su Escritura y verdad. Cuentos completos, en abril de 2004. De la narrativa breve de Fraile se ha escrito que es uno de los conjuntos narrativos más valiosos de la segunda mitad del siglo XX en España, y, por otra parte, un testimonio imprescindible de lo vivido por las mujeres y los hombres de la generación de los niños de la guerra. Sus relatos, según Josefina Rodríguez, surgían «bellísimos, implacables, finos, perfectos, es decir acabados».

Medardo Fraile se había propuesto escribir un tipo de cuento que trascendiera la anécdota, y un relato concebido así se sitúa en el extremo mismo de la expresión narrativa donde no cabe error posible. Su cuentística oscilaría entre el realismo de Chéjov y el minimalismo o el realismo sucio del norteamericano Carver. «Los cuentos se acercan (…), más que a la historia, a la confidencia fugaz angustiosa o ilusionada, al timo de la entrega, al ser del hombre, al último reducto humano de esperanza o protesta, a la euforia o frustración colectiva, al momento raro, pero real, a la soledad pensante al servicio de todos» —teorizaba Fraile en una nota “Al lector” en su libro Cuentos de verdad (1964)— que matizaba el carácter y el sentido que adopta la narrativa del autor. Con el paso de los años, insistiría en estas reflexiones teóricas sobre el cuento, como en el texto “Más de cien cuentos en busca de su autor” (1994) donde, entre otras cosas, cita seis aspiraciones para su narrativa: «un estilo llano y natural, la carencia de un artificio—tanto en el lenguaje como en la escritura—, la brevedad (“cuanto más cuento, más breve”), la humanidad y sensibilidad en el tratamiento del tema, unidad de fondo y forma, y la amenidad».

Hablamos de un excelente teórico que conoce los instrumentos característicos del género y los practica con suprema perfección

Medardo Fraile es un maestro en la descripción y según apunta, «el arte consiste en singularizar con plurales»; en la textura de sus cuentos se muestra su especial capacidad para la evocación y su aptitud sugerente que nos lleva más allá del relato. En general, elude la descripción directa y explícita de emociones, sensaciones o sentimientos fuertes, todo está implícito para que el lector se embarque en la imaginación y la sensibilidad adherentes al cuento en cuestión. Cuando el escritor se ve descubierto emplea el humor y la ironía como armas distanciadoras.

Dibujo de Medardo Fraile, realizado por su mujer Janet, incluido en el libro.

Dibujo de Medardo Fraile, realizado por su mujer Janet, incluido en el libro.

El ser medardiano
Los aspectos sociales perceptibles en los relatos de Fraile testimonian una realidad circundante exenta de consignas ideológicas y, más que nada, obedecen a ese sentimiento humano apuntado. Sus personajes son solidarios; pertenecen a una clase media modesta urbana, aunque otras veces escribe sobre obreros y campesinos en un medio más rural; son seres que afirman su singularidad y su autenticidad, su lucha por la libertad, siendo conscientes de que sólo la verdad los hace libres. Otro rasgo caracterizador es su estructura, textos muy cortos sin divisiones externas, apenas sin argumento o tema, se limitan a recoger una escena, un tipo, un gesto, el tic de un personaje, una experiencia frustrada. Cuestiones anodinas e insignificantes en apariencia, pero interesan y logran un perfecto equilibrio en su composición y el lenguaje empleado. El monólogo interior favorece la introspección, la carga psíquica de los personajes y alcanzan la maestría absoluta, porque el autor hace transparentes para el lector los pensamientos del personaje.

La precisión expresiva, la sobriedad, su capacidad para sugerir y el ritmo de su prosa, caracterizan un estilo a la hora de definir sus recursos formales, y sus descripciones sugestivas y coloristas, o esa gran riqueza de símbolos, multiplicidad y singularidad de sus metáforas y comparaciones, que se convierten en verdaderos estímulos para despertar en el lector sus sentidos, transmitir las sensaciones y las emociones deseadas, con abundantes reiteraciones léxicas, morfológicas y sintácticas, que enumeran objetos y las acciones de las personas. Por otra parte, sus relatos llevan al lector ante situaciones que muestran un profundo sentimiento de tristeza, de nostalgia y de soledad, paliados casi siempre con un finísimo humor. Alguna vez irrumpe la alegría, pero lo normal es que sus personajes padezcan una fuerte incomunicación y queden reducidos a un presente poco satisfactorio y limitado. Fraile siempre ha preferido ceñirse a la dimensión personal de los individuos desde una postura humanitaria, que ha tenido que ver con esa actitud de entrañable muestra del desvalimiento de las personas.

Submit a Comment