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¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural | May 26, 2017

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Madrid bien vale una farsa (la de Susana Díaz) y en Murcia basta con ir de cañas con el Juez

Madrid bien vale una farsa (la de Susana Díaz) y en Murcia basta con ir de cañas con el Juez
Juan Rivera

Me sorprende que queridos amigos aún se sorprendan porque hace unos días, durante el “show” de presentación de su candidatura, la actual presidenta de la Junta de Andalucía y aspirante a secretaria general del PSOE se etiquetase como «única izquierda posible». Al hacerlo seguía la pauta marcada por los “popes” allí presentes. Aunque muy trillada, llevan representando la farsa desde que en los años setenta del siglo pasado asumieron el papel de pata izquierda del bipartidismo. No merece la pena por tanto desperdiciar tiempo o mosquearse ante “la gran impostura”. Es solo guión dramatizado por una compañía con muchas tablas a sus espaldas. Las que dan ser cargos oficiales desde el Pleistoceno.

Si los españolitos de a pie terminan respaldando una puesta en escena tan burda como la perpetrada por los coreógrafos de Susana Díaz con lo que nos ha llovido en los últimos años, el problema no lo tienen los epígonos del felipismo —que están en su derecho de seguir buscándose las habichuelas o citar como libro de cabecera al Guzmán de Alfarache y no El Capital—, lo tenemos nosotros por no haber sido capaces de romper el nudo gordiano que ancla desde hace décadas el voto de un sector de la población a unas siglas especializadas en prometer una acción política para, cuando ostentan el Gobierno, hacer la contraria.

Tengo curiosidad por testar la sinceridad del enfrentamiento entre las dos principales corrientes del PSOE, de comprobar hasta dónde llega a la hora de la verdad la apuesta de Sánchez. No me importaría asistir a un debate donde el defenestrado desarrollase su idea sobre “¿Qué es la Izquierda?”. Contrastando su postura con Alberto o Pablo. De guinda, Julio moderador.

Serviría para conocer sin intermediarios lo que piensa ese sector menguante del PSOE que ahora canta La Internacional. Y calibrar el peso real de esa parte de militancia/electorado que dice rechazar el papel de pilar del Régimen que quiere encarnar el elefante blanco al que aúpa el inmovilismo de González-Zapatero, jalean ABC y La Razón (para anunciar al mundo que estamos ante la izquierda “fetén, fetén”), mientras bajo la batuta de Rubalcaba hace la ola el coro “Mocedades”: la señora Díaz.

Tal vez sea cierta la leyenda urbana de que a la candidata sevillana le pasa como a la Cruzcampo: solamente gusta en Andalucía. Porque —parafraseando a León Felipe— si a su discurso de proclamación le aventas las palabras y quitas los caireles de la rima, el metro, la cadencia…, si después queda algo no es la idea misma sino un erial de obviedades y lugares comunes.

Toda la maraña de intereses que se han entrecruzado alrededor del “Susanato” son el ejemplo palpable de la marcha viento en popa del pacto alumbrado por la nueva Restauración borbónica encarnada en Felipe VI, Canción del Pirata (himno oficial) incluida. ¡Este si que es un himno transversal! Lo cantan todos los que han saqueado el país, sean nacionalistas centralistas o periféricos, políticos dispuestos a poner el cazo o empresarios corruptores, amantes de las puertas giratorias o partidarios de que “papá Estado” solo intervenga para asegurarles “el pelotazo”. Aquí no hay problemas de patria o pertenencia. Todo por la pasta.

Esta tupida red de intereses no entiende como puede molestarnos un “quítame allá esas cañas” o escandalizarnos algo tan típicamente hispano como quedar con los amigotes para tomar copas. Hasta los jueces de Murcia tienen su corazoncito, ¡coño!

Otra vez la realidad demuestra que a los rojos nos falta “Correa” (se quedaron con ella los de la Gürtel). Seguimos sin pillar las normas más elementales de convivencia, esos guiños para demostrar que la ¿persecución? judicial de la corrupción no esconde inquina alguna contra el PP. Por favor, enfadarnos porque se acepte a trámite una denuncia por un cartel de Carnaval en el que aparece dibujado el obispo de Roma o porque se utilice la figura de la “apología del terrorismo” con más intensidad que cuando ETA mataba solo muestra la tradicional inmadurez y mala baba de la Izquierda. Basta con recordar lo ocurrido en la “Democracia a la española”: quienes nunca han condenado la sangrienta dictadura franquista y el papel estelar que en ella jugó Carrero Blanco no tienen problemas para aplaudir la condena a un año de cárcel a la twitera Casandra por hacer una docena de chistes sobre la nefasta figura del almirante.

Es sabido que cuando intentamos sacar a los fusilados de la cuneta y dignificar su memoria nos mueve el odio. Pero cuando la Derecha neofranquista canoniza como hace unos días en Almería a sus víctimas (en la guerra civil que iniciaron) no ofende, reconcilia. ¡Angelitos!

Menos mal que el mal sabor de boca lo borra en parte la enternecedora imagen de Rosa Aguilar sujetando esa pancarta del PSOE cordobés apoyando a Díaz. Ante todo principios y coherencia. ¡Angelita!

Visto el panorama que nos circunda y lo que nos espera es vital no caer en la trampa del teatro y mantener más vivo que nunca un criterio esencial: no pelearnos con quienes están en nuestra misma trinchera y mucho menos cuando tienen las manos llenas de callos por cavar a nuestro lado. ¡Demonios!

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