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¡Zas! Publicación de Periodismo Social y Cultural | May 23, 2017

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Reflexiones sobre la Revolución Rusa en su centenario: ‘Octubre 1917’ de Samir Amin

Reflexiones sobre la Revolución Rusa en su centenario: ‘Octubre 1917’ de Samir Amin
Emilia Lanzas

El economista y pensador egipcio Samir Amin reflexiona en Octubre 1917 sobre la naturaleza de la revolución bolchevique y su evolución posterior

Samir Amin inicia su libro de ensayo Octubre 1917 recordando la deuda que la humanidad tiene con la Unión Soviética. Principalmente, por el hecho de que fue el Ejército Rojo el que derrotó al nazismo, y no Estados Unidos junto con los Aliados, como se difunde falsamente. De la misma manera, fue crucial el apoyo de la URSS a la liberación nacional de los pueblos de Asia y de África. Asimismo, en contra de las prácticas colonizadoras, en la Unión Soviética se creó un Estado verdaderamente plurinacional con un sistema económico integrado en el que los salarios y los precios eran idénticos en todos sus territorios. Igualmente, la URSS inventó la “ayuda internacional” y puso realmente en marcha este principio.

Amin realiza un recorrido que va desde Lenin, los bolcheviques y Stalin, que dieron forma en un primer momento a la revolución rusa; hasta Kruschov, Breznev y finalmente Gorbachov y Yeltsin, que acompañaron el proyecto soviético hasta su derrumbe, tan precipitado entre 1989 y 1991.

El economista e investigador egipcio Samir Amin, autor de 'Octubre 1917'.

El economista e investigador egipcio Samir Amin, autor de ‘Octubre 1917’.

El autor —que se declara comunista— critica la deriva soviética, especialmente a partir de 1957, con las prácticas autocráticas de la clase dirigente y una “nomenklatura” con sus instituciones represivas (el KGB), sus privilegios y sus redes clientelares.

Ante este desvío de la revolución soviética, Amin piensa que los lemas y los objetivos que proponía la Revolución Cultural china constituyen un intento de ir más allá del impasse del comunismo soviético, cuando Mao Tse Tung declaró en 1963, que el enemigo no estaba fuera del Partido Comunista, sino dentro.

Si bien la Revolución Rusa ya no es un referente para las nuevas generaciones, para Amin los postulados del comunismo son más necesarios que nunca, ya que implican «unas relaciones laborales diferentes de las que definen el estatus de los trabajadores asalariados, unas relaciones sociales que permitan a la sociedad en su conjunto (y no solo a un aparato que actúa en su nombre) dominar y controlar su devenir social, lo que a su vez implica una democracia avanzada, más avanzada que la mejor democracia burguesa». Y partiendo de que el capitalismo, iniciado en el siglo XVI, se ha incubado durante diez siglos, Amin termina el libro con una pregunta: «¿Por qué, entonces, la invención del comunismo concebido como una etapa superior de la civilización, no debería, ella también emerger a través del despliegue de oleadas sucesivas de avances revolucionarios?».

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